Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia. 8 | 02 | 2012

Devuélvanme mis cerebros por Ramón González Mieres

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“Devuélvanme mis cerebros” parece ser la consigna que tiene el Presidente, con la Misión Ciencia. Ya Chávez lo había dicho en su “reality show” dominical: “estamos perdiendo cerebros, el Imperio se están quedando con nuestros talentos”. La pregunta que surge es: ¿Por qué los talentos deciden dejar Venezuela y quedarse en otros países?
Los cerebros migran por diferentes razones. En este primer artículo voy a citar al menos tres de ellas. Lo primero es el nivel de crecimiento profesional y técnico con que cuentan naciones como Francia, Inglaterra, EEUU, Canadá, entre otras. La academia en esos países es muy diversa, permitiendo al investigador desarrollarse intelectualmente, en cualquier área que decida. En Venezuela, las universidades están deprimidas y las ofertas de trabajo son muy deficientes. Además, el salario muy bajo y las plazas para profesores a dedicación exclusiva son prácticamente inexistentes. Si la universidad consigue una posición para el aspirante a profesor, hay que esperar meses y hasta un año para poder recibir el primer salario. Contrariamente, en los países desarrollados al mes de llegar se recibe el primer sueldo e incluso un bono. Adicionalmente el dinero para la investigación en Venezuela es exiguo y los factores políticos juegan un papel muy importante, últimamente estar o no con el régimen es determinante para aplicar un proyecto. En los países desarrollados, el dinero no abunda para la investigación, pero aún se mantiene en un nivel elevado sólo para esta.

El segundo punto es que la tecnología en países desarrollados es de punta. El uso ilimitado de laboratorios, computadoras, programas informáticos e impresoras son cosas que todo investigador tiene desde el primer día en la universidad, pues estas son las condiciones mínimas para poder producir.

En Venezuela, todos los investigadores trabajan con las uñas y aun así realizan sus investigaciones. Por eso, no es de extrañar que cuando llegan a esos países los talentos venezolanos se desarrollen a plenitud.

En tercer lugar, las diferencias del trabajo fuera de la academia entre Venezuela y los países imperialistas son mayores. Las compañías en el extranjero respetan y admiran a los especialistas, master y doctores. Adiferencia de nuestro Presidente que ha vociferado en su “show” comentarios como el de que no se necesitaban más doctores en Venezuela, menuda contradicción.

Los doctores (PhD) no abundan en ningún país y por esa razón son admirados y respetados. Los salarios en las compañías foráneas son muy competitivos y las oportunidades de crecimiento son amplias, no obstante la investigación es más aplicada. Para trabajar en una compañía en el extranjero sólo cuentan los méritos.

En Venezuela, el Estado como principal empleador exige que estés con el proceso o lo demuestres si es posible con firmas en un papel, de otra forma “No Hay Puesto”.

Señor Presidente, esta es la primera parte de una crónica de por qué estamos exportando cerebros.

Ramón González Mieres

“Para trabajar en una compañía en el extranjero sólo cuentan los méritos. En Venezuela, el Estado como principal empleador exige que estés con el proceso o lo demuestres si es posible con firmas en un papel”

 

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