Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia. 1 | 08 | 2010

Receptividad y disposición por Luis F. Marcano González

Diario Vea

Luis_Marcano.JPG El lanzamiento de la Misión Ciencia de parte de las autoridades universitarias del país ha encontrado, hasta ahora, mucha receptividad y disposición. La inquietud inicial sobre el recelo y poca aceptación que este esfuerzo nacional pudiera haber tenido se ha desvanecido. En ese sentido se ha ido ganando un gran aliado en la tarea de socializar el conocimiento de una manera extensa e intensa en el país.


¿De dónde podía salir el recelo y la no aceptación de una misión como la Misión Ciencia? Hasta ahora las políticas hacia la educación superior tradicional no ha dado los frutos que se esperan. Las universidades nacionales han continuado sin dar muestras claras de cambio.

Es así que los venezolanos cuentan desde hace más de seis años con una nueva Constitución y en esas instituciones no haber cambiado nada. Se han pagado las deudas con los sectores laborales, se les ha dotado de mayor equipamiento e infraestructura de planta física, se les ha aumentado el presupuesto de una manera significativa y no se obtiene respuesta ante las exigencias de una mayor apertura hacia las demandas sociales.

Ahora sí parece que se ha logrado hablar el lenguaje que estas instituciones entienden y aceptan. La Misión Ciencia ha demandado a las universidades su concurso en el reto de construir un país con más independencia y soberanía. Les ha dicho que las necesita para formar a los nuevos cuadros técnicos de alto nivel que requiere el país. Que las requiere para apoyar a los productores, empresarios y proyectos estratégicos en el reto de producir mejor y de mayor calidad los bienes y servicios que se demandan.

La Misión Ciencia les pide también a las instituciones de educación superior que participen en el mejoramiento de la calidad de la educación a todos los niveles. Además, les invita a que concentren su capacidad de investigación y desarrollo en la solución de problemas fundamentales del país y a que se involucren en los esfuerzos de sostener con conocimientos los procesos de cambio de la sociedad venezolana.

Ante estas solicitudes las reacciones han sido positivas. La receptividad y disposición han sido manifiestas. Si la Misión Ciencia contribuye a alcanzar un cambio de actitud en las instituciones de educación superior venezolanas habrá logrado lo que con mucho dinero no se obtuvo. Quedará demostrado que no sólo con dinero se atraen las buenas voluntades. Se necesita mucho más que eso.

Ojalá no se quede sólo en gestos y por fin se cuente con unas universidades y unos institutos y colegios universitarios que no sólo pidan más presupuesto justo sino que entiendan que pueden contribuir a hacer de Venezuela un país más rico, prospero, justo, independiente y soberano. Así lo requiere la mayoría.

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