Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia. 8 | 09 | 2010

Exclusión por Luis F. Marcano González

Luis_Marcano1.JPGDiario Vea 

Alrededor de la misión Ciencia se ha generado una interesante polémica que pone de relieve, entre otros temas, algunos de los mecanismos de exclusión. Ahora resulta que para algunos investigadores, aquellos que en el pasado han tenido la hegemonía en materia científica y otros, no tan viejos, pero que no soportan nada de lo que se haga, consideran que lo que promueve el Gobierno nacional no es más que un engaño.
Dicen que es un artificio porque aquellos que no son científicos, los que no son investigadores a su manera, no pueden participar en la formulación de una política pública en materia científica y tecnológica. Estos críticos han traído a colación, para descalificar a algunos entusiastas de la misión, argumentos entorno a la posibilidad de plantear temas sobre la validez de otros conocimientos, es decir, de otros saberes no necesariamente producto de la investigación científica.

Resulta que ahora para estos sabihondos, el único saber válido, el único que puede llevar a la verdad es el de la ciencia. Eso sí, el discurso válido es el de la ciencia de los investigadores de laboratorio, de los que trabajan en las llamadas ciencias naturales. De ahí se desprende, por supuesto, la conclusión de que sólo aquellos que hacen investigación científica en estos campos son los únicos poseedores de la verdad, tanto en materia de política científica como en otros temas.

Es curioso que no se les pueda ocurrir nada más original. Reproducen así, como siempre, el discurso excluyente. Tal polémica termina, a la larga, favoreciendo el punto de vista de aquellos que reconocen el valor del conocimiento acumulado por el ser humano a lo largo de su existencia. Porque se sabe que si bien el conocimiento científico ha sido exitoso no es el único conocimiento que ha producido la humanidad. Por eso no entienden que lo que se está haciendo es otra cosa. Con la Misión Ciencia lo que se trata es de poner en acción todas las capacidades que tiene la sociedad venezolana para producir conocimiento que sirva a todos y no a una élite. Es una manera revolucionaria de afrontar lo que ha sido negado a la gran mayoría: la inclusión.

Es difícil que lo comprendan porque los ciega una manera limitada de ver la realidad y un profundo desprecio por la política. Por eso les cabe bien parafrasear aquella famosa frase del político francés del siglo pasado con relación a los militares: La ciencia es una cosa muy seria
como para dejarla sólo en manos de los investigadores.

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