Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia. 8 | 02 | 2012

Fíºtbol y Ciencia endógenos por Gioconda San Blas

junio 19, 2006 por  
Publicado en Ciencia, Política y Sociedad, Opinión

sanblasEl Nacional

Son tiempos de fútbol, de campeonato mundial. Treinta y dos selecciones de otrostantos países de los seis continentes participan en la fase final de la Copa Mundial de la FIFA2006. Las reglas de juego, de aplicación universal, están claras. Por ellas se rigen –sin posibilidad alguna de interpretación local endógena- no sólo los 32 equipos que llegaron hasta aquí sino los cientos –entre ellos, nuestra vinotinto- eliminados progresivamente en el proceso de selección. Una competencia sana y justa, en igualdad de condiciones, para el lucimiento de os mejores. Prohibida cualquier versión endógena y caprichosa del fútbol, en la que cadaequipo o país participante pretenda jugar con normas propias, violando la reglamentación vigente, al margen de las reglas universales. Un juego, en fin, que perdería todo su carácter competitivo en plano de igualdad y dejaría de lado la belleza del juego limpio, para convertirse en desordenada caimanera –fútbol endógeno- dirigida por el matón de barrio. Son tiempos también de ciencia y tecnología para el desarrollo. De los casi 200 países el planeta, apenas 31 monopolizan casi el 98% de la producción científica mundial en término de publicaciones en revistas especializadas. En este selecto grupo está Brasil en el puesto 23 como único país latinoamericano, con 1,5% de dicha producción. Mientras tanto, Venezuela con una población 7 veces menor, apenas llega a 0,045%, es decir, 32 veces menos que nuestro vecino ¿Por qué usar estos parámetros de comparación? Porque, al igual que ocurre en el fútbol, hay normas universales de participación en la actividad científica. La ciencia experimental tiene una metodología que le es propia, producto de siglos de decantación a através de ensayo y error, de experimentación fatigosa en el laboratorio, de conocimiento acumulado. Despachar esta estructura de pensamiento como retrógrada y a los científicos que la practican como dogmáticos encerrados en un pensamiento único, sólo revela la simpleza mental de quienes nunca han hecho un experimento científico en el laboratorio y limitan su experiencia si acaso al refugio de la escritura no arbitrada. Denota ignorancia acerca de las leyes universales de la física y la química, el rigor de la matemática o los mecanismos de duplicación del DNA en la propagación de especies, disciplinas éstas -entre tantas otras ajenas a los caprichos locales de brujos de oficio con pretensiones de científicos. Lejos del dogma, un científico para ser tal tendrá la mente amplia para aceptar los cambios que se van produciendo en el conocimiento, a medida que progresan las investigaciones y se aportannuevos datos experimentales.Toda profesión requiere de estudio, entrenamiento arduo, tenacidad, dedicación y deseo de superación si alguien quiere sobresalir en ella. Ronaldinho no sobresale en los campeonatos mundiales por jugar fútbol al estilo de las caimaneras en las favelas de Río. Sobresale porque su capacidad y gracia innatas para el juego fueron canalizadas a través de la disciplina y normas universales del fútbol. Así como son pocos los Ronaldo o Ronaldinho que brillan como jugadores excelsos en el fútbol mundial, también así en la ciencia. Si nuestro país quiere tener científicos reconocidos y una ciencia genuina que aporte datos sólidos para nuestro progreso como nación, deberá contar con un equipo cuyas capacidades innatas para el trabajo científico habrán de ser laboriosamente trabajadas para ajustarse a los patrones universales de excelencia en el conocimiento universal. Que estos conocimientos estén aplicados a la realidad local, muy bien. Pero eso sí, lográndolos a través de la validación universal de resultados como único criterio de vigencia de los datos obtenidos en el laboratorio. Cualquier otra pretensión de ciencia endógena, surgida de la improvisación, con criterios jenos a la rigurosidad metodológica, es una estafa intelectual contra quienes ingenuamente creen adherirse a la disciplina científica, bajo el falso expediente de estar aportando saberes intuitivos que pertenecen más al campo de la fe religiosa que al de la rigurosa ciencia experimental.

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