Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia. 29 | 07 | 2014

Ayer, hoy y mañana en la C y T venezolana (I, II y III) por Luis F. Marcano González

Luis Marcano.jpgDiario Vea

Durante el pasado mes de diciembre Luis Marcano produjo tres artículos que publicó el diario Vea en los cuales hace una disección de la Ciencia y Tecnología  venezolana a la luz de los cambios revolucionarios. Marcano incorpora un análisis de los antecedentes, los cambios más notables a los largo de 8 años de gobierno del presidente Hugo Chavez (con abundantes cifras) y finalmente asoma la perspectiva del futuro en el que se extiende explicando lo que será una nueva institucionalidad: la Academia Venezolana de Ciencias. Incorporamos aquí los tres artículos.

 

AYER, HOY Y MAñANA EN LA C Y T VENEZOLANA (I)

 ”…después de aliviar a los que aún sufren por la guerra, nada puede interesarme más que la propagación de las ciencias…”Carta de Simón Bolívar al Rector de la Universidad de Caracas Lima , 20 de febrero de 1826

En una reunión de investigadores, después del triunfo del candidato Hugo Chávez en las elecciones de 1998, el clima que reinaba era de total desconcierto. En ese momento no sabían qué hacer. Jamás pensaron que el hoy presidente Chávez pudiera haber ganado. Lo acontecido lo consideraban insólito e inaceptable. No estaban preparados para ello. Igual pasó en otras esferas de la vida del país. Aquel día alguien comentó: -!No es sino la reacción de los privilegiados del puntofijismo!- Y pensar que aún hoy hay algunos con la misma actitud. Es común ver que la constitución de la institucionalidad científica sólo se identifique cuando se organiza formalmente la comunidad científica a mediados del s.XX. Por eso es que para aquellos investigadores sorprendidos, sólo ha habido ciencia en Venezuela desde que se creó la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia (AsoVAC). Visión limitada, por lo demás, y plena de las ideas chatas que cayeron con la IV República.

La Revolución

Los futuros observadores de la historia del país no podrán negar que a finales del s. XX se inició un cambio importante en la sociedad venezolana, se inició una revolución. Son pocos los que en este momento, aun para aceptarlo o rechazarlo, no reconocen este hecho contundente. Esta revolución ha afectado todas las esferas de la vida social. La ciencia y tecnología no escapa a este profundo reacomodo de la manera de hacer las cosas. Se impone así, después de transcurridos ocho años, un balance de lo que ha pasado. Qué significa la Revolución Bolivariana en ciencia y tecnología; de dónde vienen sus ideas; con qué pasado se entronca su ideario; cuál es la fuente de inspiración de su desarrollo. Muchos han pensado, más por ignorancia y desconocimiento de nuestra historia, que la Revolución iba a durar muy poco porque ella no respondía a los valores de la “moderna” sociedad venezolana. Se equivocaron. La Revolución llegó para quedarse, porque es parte del proyecto de la independencia venezolana truncada durante la IV República por los intereses de unos pocos. Ya la Revolución se ha instalado en lo político, en lo social, en lo económico; y se ha instalado también en la ciencia y tecnología.

El origen 

La ciencia y tecnología, tal y como la conocemos hoy en día, ha sido una creación de la Modernidad, que se inicia en el s. XVII. Pero es con la Revolución Industrial y el capitalismo, en la segunda mitad del s. XVIII, que se potencia su crecimiento, gracias al traslado de los resultados de la investigación a la producción de mercancías. Todo ello ha conducido a que tengamos un ambiente cultural cada día más impregnado de ciencia y tecnología. Se creó también una falsa idea de progreso alrededor de la ciencia y tecnología. Utilizando los descubrimientos científicos y la posibilidades técnicas, el hombre ha desarrollado instrumentos de una potencia tal que ha llegado a poner en peligro su existencia y la del ambiente que habita. El calentamiento global producto de las altas emisiones de gases a la atmósfera, ya para algunos irreversible por el alto consumo de combustibles de origen fósil, ilustra lo que se ha sido capaz de hacer en ese afán equivocado de búsqueda de bienestar. Asimismo, la corriente imperial que pretende la hegemonía, utiliza la ciencia y tecnología para sembrar la guerra y la muerte por donde aparece.

Los antecedentes

A lo largo de su historia, Venezuela fue recibiendo desde muy temprano la influencia de las ideas de la ciencia para la construcción de la nación. Ya para principios del siglo XIX, en el país como república, bullían las ideas de esos tiempos. Los primeros republicanos fueron, pues, culturalmente herederos de la Ilustración. Con esas ideas se formaron los libertadores. De esa fuente bebieron para emprender la lucha por la independencia. De allí se alimentaron Simón Rodríguez y Simón Bolívar. Como se sabe, ya desde los primeros años el Libertador fortalecía a la Universidad de Caracas, dotándola de fuentes económicas suficientes para garantizar su autonomía. Varios de los próceres civiles también impulsaron la entrada de modernos conocimientos para ayudar a construir el nuevo país que soñaron quienes liberaron estas tierras del dominio del Imperio español. Iniciativas como la del Dr. José María Vargas, primer rector de la universidad republicana, creando nuevas cátedras con intención de enseñar las ciencias a los estudiantes de la remozada institución, muestra el papel que se le dio al conocimiento en la formación de los nuevos republicanos. De igual manera, la creación, por iniciativa de Juan Manuel Cagigal, de la Academia Venezolana de Matemáticas, permitió comenzar la formación de los ingenieros que irían a contribuir con la construcción y modernización del país desbastado por la guerra de independencia. Ingenieros que aportarían ideas para construir los caminos y ciudades y para mejorar las condiciones de salubridad del medio construido. El proyecto independentista traía consigo la preocupación de la Ilustración. Una Ilustración que tomó formas peculiares y tuvo limitaciones en los territorios liberados de los países coloniales. Parte de esas peculiaridades y limitaciones estaban en las cruentas luchas intestinas durante el s. XIX y en la ausencia de recursos para el fomento del conocimiento. Así, la ciencia y la técnica quedaron sólo como enunciados fundamentales del proyecto independentista.  

El resultado 

Los sistemas de ciencia y técnica se construyen adaptados a las características físicas del ambiente, acordes con los rasgos culturales de la población, en sintonía con los valores históricos del país y con una voluntad de construir una sociedad más justa, capaz de generar su propia riqueza y más equitativa en la distribución de los beneficios. Sólo así se podía alcanzar una mayor inclusión social, más independencia y soberanía nacional y la construcción de un país libre y poderoso. Después de casi 200 años, el resultado era que a finales del s. XX se tenía una situación desastrosa: una población empobrecida, un país en venta al mejor postor y un futuro nada halagador para las nuevas generaciones. La IV República había fracasado. No en balde el venezolano optó por el cambio, por la construcción de una sociedad más incluyente, que cuidase el ambiente, que se basase en el desarrollo de sus propias capacidades, que crease bienestar a la toda la población y que a su vez fuese sostenible. Optó por la Revolución Bolivariana. El sistema de ciencia y tecnología de la Revolución Bolivariana tiene sus raíces, pues, en el proyecto republicano de la independencia. La continuidad de ese proceso y la revolución que se ha emprendido está en sintonía con aquellos postulados.

Luis F. Marcano González Diario VEA, 1 de diciembre de 2006.

  AYER, HOY Y MAñANA EN LA C Y T VENEZOLANA (II)

“La ciencia en la calle, la ciencia en el campo. Ahora la hemos liberado.” Hugo Chávez Frías

Cuando el presidente Hugo Chávez inició su primer período de gobierno, la ciencia y tecnología (C y T), que hasta ese momento se había construido en el país, dejaba mucho que desear. Después de más de medio siglo de institucionalización de la ciencia el panorama no podía ser más desalentador. La investigación científica y tecnológica se encontraba en condiciones de marginalidad y la cantidad de investigadores registrados apenas alcazaba los mil quinientos en todo el territorio nacional. La ciencia y tecnología era un asunto que sólo interesaba a los investigadores. Los programas de estímulo favorecían el trabajo individual y los reconocimientos se hacían entre los mismos investigadores. Era una especie de endogamia. La actividad científica se encontraba desvinculada de las necesidades y problemas nacionales. Ningún proyecto emprendido desde la comunidad científica tenía impacto relevante en la vida del país. En fin, la cultura científica privilegiaba el trabajo individual por encima de la construcción colectiva. La institución de promoción de la actividad, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas, CONICIT, tenía muy poca participación y peso político en las decisiones nacionales. Sus políticas no eran trascendentes y tenían bajo impacto en la vida de los venezolanos. Con el agravante de encontrarse dominada por los intereses de los investigadores. La visión dominante en esta institución era, pues, ver la C y T como un sector; es decir, el sector de los investigadores y a ellos iban dirigidos los principales esfuerzos. En fin, los gobiernos de la cuarta república dejaron al país desprovisto de cualquier capacidad de generar el conocimiento necesario para la construcción de un país libre y soberano. Balance negativo si se considera el peso que tiene hoy la C y T en la construcción de naciones con cierto grado de autonomía en la toma de decisiones soberanas.

Ocho años de gobierno 

Desde ese entonces han transcurrido casi ocho años de gobierno y muchas cosas han cambiado. El primer hecho relevante fue la aprobación, en 1999, de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. En ella la C y T, la información, el conocimiento y sus aplicaciones se reconocieron como asuntos de interés público. El artículo 110 de la nueva Constitución, entre otros, colocó a estas actividades en el puesto que deben tener en una nación que se precie de ganar cada día mayores cuotas de independencia. Así, se inició la nueva era para el país, la de la Quinta República con buen paso en esta materia. La creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, MCT, fue otro hito importante. Desde agosto de 1999, el Presidente de la República en Consejo de Ministros decreta la creación del MCT, apoyado en el cuerpo de leyes habilitantes aprobadas para reestructurar la Administración Pública Nacional. Nace así un ministerio con la misión de organizar un sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación acorde con la necesidades de la naciente Revolución Bolivariana. Se crea el MCT con el propósito fundamental de liberar el conocimiento científico y técnico y colocarlo en manos del pueblo y, en particular, de las mayorías excluidas.

Los logros 

Han transcurrido más de siete años de esta decisión y el balance es hasta ahora positivo. Hoy el MCT lidera proyectos de importancia estratégica nacional como son el satélite Simón Bolívar, el Plan Nacional de Semillas o la nueva planta de medicamentos biotecnológicos de Quimbiotec. Asimismo, ha impulsado proyectos como el de Bioseguridad para la producción de vacunas para el ganado, la creación del Laboratorio de Química Medicinal del IVIC y la instalación de la fábrica del Computador Bolivariano. Desde el MCT se han respaldado proyectos como el de la instalación y ampliación de la red sismológica y acelerográfica nacional; la ampliación de la Pesquisa Neonatal, para el diagnóstico y prevención de enfermedades que inciden en el desarrollo de los niños; y la reconversión del reactor nuclear del IVIC en una planta de rayos gamma para la esterilización de alimentos e insumos médicos. A pesar de las golpes y sabotajes, en este período se han financiado más de 10 mil proyectos de investigación y desarrollo a centros de investigación y a universidades. Entre estos proyectos están los de la modalidad de redes dirigidos a garantizar la independencia y soberanía de la alimentación del venezolano. Por primera vez en el país se orienta la investigación con suficientes recursos y con metas claras para contribuir con la solución de problemas de carácter nacional. Después de siete años se tienen registrados más de cinco mil investigadores, cifra que ha venido creciendo desde 2002 de manera sostenida a una tasa de 20% interanual. Se han creado más centros de investigación para soportar el esfuerzo de generación de valor en el país en las áreas de la tecnologías de información, en tecnología química, en telecomunicaciones y en microlelectrónica. Se crean así mayores capacidades científicas y tecnológicas. Asimismo, se decreta la creación de fundaciones para el desarrollo de la ciencia y tecnología en todos los estados del país. El MCT tendrá así a muy corto plazo una cobertura institucional nacional para expandir sus actividades.

Misión Ciencia

El MCT coordina hoy la Misión Ciencia, de reciente lanzamiento en 2006. A través de la Misión se ha expandido la creación de las redes de innovación productiva como una política que busca incorporar el conocimiento a la nueva economía social que se construye en el país; atendiéndose a más de 50 mil productores bajo esta modalidad. Además, se ha instalado y ampliado el número de infocentros a más de 400 en toda la geografía nacional, beneficiando a más de 4 millones de personas. Asimismo, se cuenta ahora con modalidades como los megainfocentros, los infomóviles y los infopuntos para facilitar aún más el acceso de las mayoría al uso de las TIC. En sólo un año se han seleccionado más aspirantes a becas para cursar estudios de postgrado de los que en treinta años otorgó el CONICIT. Además, más de 300 mil compatriotas han podido formarse en distintos cursos de capacitación en tecnologías de información, entre otras modalidades de formación de talento humano impulsadas desde el MCT. El presupuesto del MCT, en estos años de existencia, se ha multiplicado 15 veces, pasando de 0,54% en 2000 a 2,23% en 2006 del presupuesto nacional, demostración de la importancia que el Gobierno Bolivariano le ha dado a la C y T. Finalmente, gracias a la persistente labor del MCT, el país tiene ahora con cuerpo de leyes que le permite respaldar la construcción de un sistema científico, tecnológico y de innovación de alcance nacional. Entre estas leyes está la Ley Orgánica de Ciencia Tecnología e Innovación que conjuntamente con el Plan Nacional de Ciencia Tecnología e Innovación (2005 – 2030), contribuirán a cambiar la percepción y valoración que se tiene de la importancia de estos temas para la independencia y soberanía de la Nación. Venezuela dispone con la suficiente orientación, fortaleza e importancia política en C y T como para convertirla en un componente vital y propio en la construcción del Socialismo del s. XXI.

Luis F. Marcano González Diario VEA, 22 de diciembre de 2006.

AYER, HOY Y MAñANA EN LA C Y T VENEZOLANA (y III)

“Instrucción social, para hacer una nación prudente; corporal, para hacerla fuerte; técnica, para hacerla experta; y científica, para hacerla pensadora”Simón Rodríguez, Arequipa, enero de 1830

El hoy reelecto presidente Chávez ha expresado en varias oportunidades que para tener mañana una Venezuela poderosa, soberana e independiente y una sociedad más justa, es necesario construir un nuevo socialismo, el Socialismo del s. XXI. En esa tarea histórica, cabría preguntarse ¿cuál es el papel que le corresponde a la Ciencia y Tecnología? Ya se han dado los primeros pasos en ese sentido. Después de casi ocho años de gobierno, no cabe duda de que la C y T se ha asumido, al día de hoy, como un componente fundamental en la toma de decisiones en el país; ya no es como en el pasado, un asunto que interese a unos pocos sino que hoy la C y T va dirigida a toda la población. En ochos años se ha dado un cambio importante. Ya los resultados se han presentado. Sin embargo, es necesario avanzar ahora más rápido. El mañana está ahí, no hay tiempo que perder. Se necesitan tomar nuevas y audaces decisiones y actuar en consecuencia para que se consoliden los logros alcanzados.

El talento

El país no podrá disponer de una nueva cultura científica si no se ocupa de elevar el nivel educativo formal de su población. Los esfuerzos se han venido haciendo de manera importante. Las misiones educativas, desde la Misión Robinsón I a Misión Ciencia, van en esa dirección. Ya se sabe que por sólo tener profesionales y doctores no significa que se tenga C y T. Se necesita que toda la población en su conjunto alcance mayores niveles de formación; que domine de manera adecuada su idioma, para comprender y expresarse, y maneje correctamente la matemática, para entender lo que nos rodea. Sólo así podemos tener gente que comprenda, acepte y contribuya al desarrollo científico y tecnológico. Ahora se necesita formar un elevado y efectivo contingente de profesionales de cuarto nivel que se oriente a la investigación científica y tecnológica alrededor de las necesidades nacionales. Para ello es importante ofertar una cantidad significativa de becas para graduados de la educación superior, para estudios a dedicación exclusiva, favoreciendo a los sectores de más bajos ingresos y excluidos del sistema de postgrado, así como aquellos de buen rendimiento académico a lo largo de sus estudios previos. En ese sentido, es necesario desarrollar un plan de becas de estudios, tanto en el país como en el exterior. Además, se necesita urgentemente crear nuevos postgrados nacionales y fortalecer a los ya existentes. Si se emprende de manera eficiente esta tarea, el país contará a mediano plazo con un mayor nivel académico de la población y mayor capacidad de personal para la solución de los problemas que requieren del concurso de la ciencia y tecnología.

Alta tecnología 

La C y T es una herramienta muy poderosa. Coloca al ser humano con capacidad de multiplicar lo disponible en la naturaleza. Es lo que se ha dado por llamar la alta tecnología. Por eso, la capacidad que tenga una nación para dotarse de esa herramienta en las áreas vitales, marca la diferencia entre la independencia y la dependencia. En esa dirección, se necesitan crear las condiciones de infraestructura y humanas para disponer a mediano plazo de una reserva de alta tecnología. Para ello se hace necesario la creación de nodos de innovación de alta tecnología, que contengan, reunidos en un mismo lugar, espacios productivos, centros de investigación científica y tecnológica, centros de formación de talento y capacidad de servicios tecnológicos. Es importante que esos nodos tengan una vocación especial. Por ejemplo, se hace necesario tener nodos para el tema aeroespacial; para el desarrollo de las biociencias -genética humana y animal-; para profundizar en las energías avanzadas; para alcanzar independencia en medicamentos, vacunas y sueros; para disponer de capacidad en electrónica y microelectrónica; entre otras. Hay que estudiar la ubicación geográfica, de acuerdo a las vocaciones productivas regionales, la situación estratégica y los polos de desarrollo del centro y sur del país. A mediano plazo, el país y la región de América Latina y El Caribe contarán con capacidad productiva en áreas estratégicas de alta tecnología y de resolución de problemas con mayor autonomía de los centros tradicionales de los países proveedores de este tipo de productos.

Innovación productiva 

La modalidad de las redes de innovación productivas se ha convertido en un instrumento muy útil para demostrar el beneficio de la C y T a la población. Es importante que ese modo de organización de la producción y del trabajo se expanda en toda la geografía nacional. Es necesario que las redes se conviertan en la modalidad de socialización de la propiedad de los medios de producción y en una manera socialista de repartir sus beneficios. Se impone, por tanto, escalar las redes de innovación productivas para impulsar la economía social apoyada en el uso intensivo y extensivo del conocimiento. Es importante desarrollar un plan para el escalamiento de la redes de innovación productivas en toda la geografía nacional para impulsar la economía social a gran escala y llevarlas a nivel de cadenas productivas que aprovechen las capacidades de cada localidad. La revolución bolivariana demostrará que sí es capaz de impulsar un modelo distinto, apoyado en las virtudes de la asociatividad, la cooperación, la solidaridad y no de la competitividad impulsada por la economía de libre mercado. Adicionalmente se demostrará la importancia del conocimiento científico y los saberes en el logro de mayor bienestar de la población.

Otra institucionalidad 

Las instituciones de C y T que existen hoy en el país están concebidas para la investigación individual, no articulada entre sí. Se impone trabajar en una nueva institucionalidad que aproveche los actuales organismos y estimule la aparición de nuevas modalidades de trabajo. Constituir y organizar la Academia Venezolana de Ciencias –ACV-, como una organización supra institucional donde se sumen centros de investigación, universidades, trabajadores de la C y T y otros actores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación –SNCTI, es un paso cualitativamente distinto para contar con una nueva institucionalidad científica y tecnológica. A la Academia, de alcance nacional, se asociarán los trabajadores de la ciencia y tecnología del país, sin distinción de su pertenencia institucional -centros de investigación, universidades, etc. Asimismo, se le asociarán centros de estudios, empresas, servicios. Será una Academia organizada por capítulos y por problemas o áreas temáticas -ciencias agrícolas, ciencias de la energía, etc. La Academia significará dar pasos concretos en la dirección de crear una nueva institucionalidad del SNCTI. Al ser una institución donde se asociarán las capacidades nacionales en materia de ciencia y tecnología se podrán orientar sus iniciativas a la atención de los problemas fundamentales y a las necesidades del país. Todos estos pasos en materia de C y T permitirá contar, en el mediano y largo plazo, con una sociedad más justa, capaz de otorgar a sus miembros la mayor suma de felicidad posible y haga de Venezuela un país poderoso, soberano e independiente.

Luis F. Marcano González Diario VEA, 29 de diciembre de 2006.

Deja un comentario

Disculpa, debes iniciar sesión para escribir un comentario.