Libertad de presión por Francisco Olivares
Febrero 17, 2007 por admin
Publicado en Caso Claudio Mendoza, Ciencia, Política y Sociedad, Opinión
El Universal
Sábado 17 de febrero, 2007
El caso de Laureano Márquez suena a amenaza para que lo piensen bien los columnistas
Los altos voceros del Gobierno suelen decir que en Venezuela está garantizada la libertad de expresión y como ejemplo de ello aseguran que jamás, ningún funcionario público ha tomado el teléfono para presionar a un medio de comunicación o a algún periodista por alguna información publicada, tal como recuerdan constantemente, ocurría en gobiernos anteriores. Y esa es una verdad que no se puede rebatir.
En efecto, que podamos recordar eso no ha ocurrido jamás, de hecho son muy pocas las veces que se han producido encuentros entre altos funcionarios y jefes de información de medios privados y si en algún momento se produjo una llamada, habría sido una novedad que no pasaría desapercibida.
Para este gobierno ese método de presión resulta poco o nada efectivo dada la ruptura que existe entre medios y gobierno, con contadas excepciones.
Cuando algo no les gusta, simplemente se abre un expediente al periodista, que lo lleva a comparecer en tribunales por varios años y sometiéndolo a vivir con un pié en la cárcel.
No es necesario recordar la cantidad de delitos que tienen contra la pared a varios comunicadores donde figuran acusaciones como los de ofensa a alguna autoridad o institución pública, difamación o conspiración, execradas de los códigos penales de la mayoría de las sociedades democráticas.
Una figura que se avecina y que constituye un escalón más entre los métodos para limitar la libertad de expresión es el cierre del medio de comunicación, cuando éste no ha respondido al llamado a moderarse, eliminar sus programas de opinión y desaparecer de sus noticieros todo tipo de denuncia que afecte la buena imagen del proceso. Sobre esto sabe mucho la gente de RCTV que tienen sus días contados y los sobrevivientes que se han adaptado a las nuevas circunstancias.
Ahora se agrega otra modalidad que es la multa por alguna ofensa, que pone en la mira a los medios impresos. El caso de Laureano Márquez y Tal Cual suena a amenaza y advertencia para que lo piensen bien los columnistas antes de escribir, ya que se trata de sumas tan escandalosas a pagar que difícilmente pueden estar, ni cercanamente, en manos de un periodista.
Pero al lado de esa medida pasa desapercibida otra información que fue la destitución de su cargo en el IVIC del científico e investigador Claudio Mendoza por escribir un artículo en el que analizaba las implicaciones de la energía nuclear. Sobre su destitución declaró en El Nacional que “la idea es que la gente tenga miedo”.
Entre los columnistas y reporteros existe una fuerte tradición a escribir haciendo a un lado las posibles represalias, pero observamos cómo el cerco se hace cada vez más fuerte.
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