Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia. 8 | 02 | 2012

¿Quién tiene la culpa cuando fracasan sociedades?

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Los moai, en la cantera Rano Raraku, en la Isla de Pascua, y los cráneos del genocidio en la iglesia de Ntarama, en Ruanda, son vestigios de desplomes sociales, antiguos y modernos

Fotos: Tomas Munita para The New York Times

EL NACIONAL

The New York Times

George Johnson

Ensayo

Dragoon, un pueblo en el sureste de Arizona, es hogar de un centro de investigación arqueológica, la Fundación Amerindia, donde un grupo de Decisiones y destinos de las sociedades humanas,arqueólogos, antropólogos culturales e historiadores convergieron, en otoño, para un seminario: Lo que los científicos tenían en común era su recelo por Jared Diamond, autor de dos libros de grandes ventas sobre la civilización: Collapse: How Societies Choose to Fail or Succeed (Colapso: cómo las sociedades eligen fracasar o tener éxito) y “Guns, Germs and Steel” (Armas, gérmenes y acero). Los científicos creen que Diamond pasó por alto los detalles que hacen únicas a las civilizaciones para armar una gran teoría unificada.

Sábado 05 de Enero de 2008

Un participante lo llamó “el hombre de la perspectiva en grande”. En el caso de los antropólogos, eso no es necesariamente una alabanza.”Todo el mundo sabe que la belleza de Diamond es que es sencillo”, dijo Patricia A. McAnany, arqueóloga en la Universidad de Boston , quien ayudó a organizar la reunión. “Es intelectualmente accesible sin realmente tener que esforzarse demasiado”.

En Collapse, Diamond, catedrático de Geografía en la Universidad de California , en Los ángeles, describe cómo los habitantes de la Isla de Pascua precipitaron su propia desaparición al talar todas las palmeras –para, entre otras cosas, trasportar los moai– y cómo los mayas podrían haber cometido un “ecocidio” similar.

Las quejas sobre Diamond son que en sus libros, las personas no aparecen como agentes pensantes motivados por ideas e ideologías, sino como peones de su entorno.

La reacción en su contra tuvo sus inicios en un simposio, realizado el año pasado, en una reunión de la Asociación Antropológica Estadounidense, en San Jose, California. Algunos antropólogos consideraban que Guns, Germs and Steel disculpaba los excesos de los conquistadores europeos. Si no fueron sus genes los que los llevaron a hacerlo, fue su geografía.

En el epílogo a Guns, Germs and Steel, Diamond reconocía que la voluntad humana era un pivote importante en el desarrollo de la historia. Sin embargo, los accidentes de la geografía –materias primas y cosechas, clima, rutas comerciales accesibles e incluso la forma de los continentes– se revelan como causas primordiales.

Mientras Guns, Germs and Steel exploraba los factores que contribuyen al ascenso de una sociedad, Collapse intentaba explicar las decadencias. En este caso, la intervención humana tenía un papel más prominente.

En un caso tras otro, Diamond describió cómo una confluencia de factores –ecosistemas frágiles, cambio climático, vecinos hostiles y, sobre todo, mala toma de decisiones– reducía a una sociedad a perjudicarse involuntariamente o incluso a destruirse a sí misma.

En su perturbador capítulo sobre la Isla de Pascua, sopesó los datos –fechado con radiocarbono, análisis de carbón y polen, estudios botánicos y arqueológicos– y concluyó que los habitantes habían explotado los bosques hasta causar su extinción. ¿Qué, se preguntaba Diamond, pasaba por la mente del habitante de la Isla de Pascua que taló el último árbol? No obstante, lo que se pretendía que fuera un relato de advertencia fue entendido por algunos lectores como culpar a las víctimas.

Terry Hunt, arqueólogo en la Universidad de Hawai , llegó a la conferencia amerindia con una historia diferente. La deforestación, dijo, no fue causada por las personas, sino por depredadoras ratas polinesias, y la población humana se mantuvo estable hasta la introducción de las enfermedades europeas.

Considerados en conjunto, los dos libros le parecieron a Frederick K. Errington, antropólogo en la Universidad Trinity , en Hartford, Connecticut, como un “golpe 1-2″. Los que tienen prosperan por casualidades más allá de su control, mientras que los que no tienen son responsables de su propia desaparición.

Errington y su esposa Deborah Gewertz, antropóloga en la Universidad Amherst, en Massachusetts, trabajan en Papúa Nueva Guinea, un cofre del tesoro de grupos étnicos que hablan más de 700 idiomas. Diamond también ha pasado tiempo en la isla, a donde fue por primera vez a estudiar aves.

Gewertz todavía se indigna al recordar cómo abrió las páginas de Guns, Germs and Steel para ver que había sido escrito alrededor de lo que se llamó “la pregunta de Yali”.

Yali fue un líder político y miembro de un “culto del cargamento” que surgió después de la Segunda Guerra Mundial. Al construir pistas de aterrizaje y torres de control ritualistas, además de lucir auriculares de madera tallados a mano, los isleños esperaban invocar el regreso de los alimentos, la ropa y otros regalos de los cielos que habían sido lanzados desde aviones a los soldados que combatían contra Japón.

“¿Por qué es que ustedes las personas blancas desarrollaron tanto cargamento y lo trajeron a Nueva Guinea, pero nosotros, las personas negras, teníamos tan poco cargamento propio?”, le preguntó un día Yali a Diamond.

Así iniciaba el relato de Diamond sobre la combinación de factores geográficos que llevaron a los europeos a colonizar Papúa Nueva Guinea en lugar de que los habitantes de Papúa Nueva Guinea colonizaran Europa.

“Creemos que interpreta equivocadamente la pregunta de Yali”, dijo Gewertz. “Yali no le preguntaba por lindos productos occidentales”.

Con más del cargamento que sus visitantes europeos claramente deseaban, los isleños habrían podido comerciar con ellos como iguales. En lugar de ello, fueron subyugados.

Lo que Yali en realidad preguntaba, sugirió ella, era por qué los europeos nunca los habían tratado como seres humanos iguales. El deber de la Antropología, dijo Gewertz, es ver el mundo a través de los ojos del otro.

Esto representa un choque de visiones del mundo. Para la “cosmología” de la tribu de Diamond es fundamental un principio ensalzado en las ciencias físicas: entender es simplificar y buscar patrones.

Para los antropólogos, las excepciones eran más importantes que las reglas. En lugar de buscar leyes globalizantes, la consigna era “contextualizar” e incluso “problematizar”, palabra a la que se le dio una connotación positiva.

McAnany sugirió que la idea misma del desplome de la sociedad podría ser una cuestión de percepción. El abandono puede ser una estrategia, dijo al pensar en los mayas, cuyas ruinas se han convertido en atracciones turísticas.

Sin embargo, sus descendientes siguen vivos. Recordaba una visita de niños locales a un sitio que ella excavaba, en Belice: “Una niñita me mira, y tiene esta bella carita maya, y pregunta: `¿qué sucedió con todos los mayas? ¿Por qué murieron todos?”

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