Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia. 8 | 02 | 2012

Andrés Bello y la ciencia

Andrés Bello

Andrés Bello

 El dia 29 de noviembre es el día de Andrés Bello, nacido en Caracas (29/11/1781), pero que hizo vida y murió en Santiago de Chile, (15/10/1865). El es  conocido entre nosotros porque siendo jóven instruyó a Simón Bolivar el Libertador y por su obra Gramática de lengua castellana para uso de los americanos (1847) donde se reconoce las características del hablar de esa lengua en la América Hispana; fundador de la Universidad de Chile, (1842), autor del Código Civil chileno (1855), consejero del gobierno chileno, educador, legislador, investigador en el campo de la lengua castellana, tuvo tiempo para escribir un documentado texto de Cosmografía o descripción del Universo conforme a los últimos descubrimientos, (1848). En En quince capítulos estudia la forma, dimensiones y movimientos de la tierra, el sol, la luna, los planetas y las estrellas; la gravitación universal, los cometas y aerolitos y finalmente diserta sobre el calendario….

LA FISICA EN LA HISTORIA

ANDRÉS BELLO Y LA COSMOGRAFIA

Yajaira Freites

Fundación Empresas Polar, Física a diario, Fascículo 23 El Big Bang (2008)

Andrés Bello (1781-1865), a la par de sus intereses lingüísticos, literarios y jurídicos, también se ocupó de temas científicos desde su época juvenil en Caracas. Escribió el tratado Cosmografía o descripción del Universo conforme a los últimos descubrimientos, publicado en Santiago de Chile en 1848. En quince capítulos estudió la forma, dimensiones y movimientos de la Tierra, el Sol, la Luna, los planetas y las estrellas. Más aún, disertó sobre la gravitación universal, los cometas, los aerolitos y, finalmente, sobre el calendario, exponiendo los métodos para el cálculo de la fecha de Pascua. Utilizó la literatura científica más actualizada de la época, como por ejemplo las obras del inglés John Herschel, del francés François Arago y las revistas Foreign Quarterly Review y Nautical Almanac.

Bello señaló que para saber la distancia entre la Tierra y las estrellas se procedía “computando el tiempo que la luz emplea en atravesar ese espacio”. En ese entonces, se calculaba que la luz viajaba a 70.000 leguas por segundo. Por esta razón, la luz de la estrella de la más pequeña magnitud se tardaría por lo menos mil años en ser percibida por el hombre, de modo que cuando éste la notara, se estaría “leyendo una historia de mil años de fecha”. Y en cuanto a los planetas, para la época de Bello se conocían a Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno y Urano, llamados zodiacales por moverse dentro de la zona celeste denominada el “zodíaco”; y los ultrazodiacales, Vesta, Juno, Ceres y Palas, ubicados entre las órbitas de Marte y Júpiter que hoy se identifican como asteroides, habiéndose detectado unos 2.000 de ellos.

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