Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia. 1 | 08 | 2010

AsoVAC y el género

Clio

En marzo de 1950 la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia en su declaración primigenia de principios establecía que la ciencia era una actividad abierta al talento y por consiguiente era imprescindible apoyar una educación que permitiera el acceso a todo venezolano capaz sin distingo de su credo político, raza, religión, clase social y sexo. También establecía que si bien la asociación tenía su sede en la ciudad de Caracas era de esperar a futuro que diversos capítulos se establecieran en las diversas regiones del país. Con tales principios, ya desde los años cincuenta del siglo XX AsoVAC se adelantaba a proceso, que vendría a tener su clara manifestación a finales del siglo XX como fue la descentralización, pero también se inscribía en el proceso de apoyar el acceso a la educación de contingentes sociales que hasta el presente no habían sido de atención, entre ellas las mujeres. Y si bien en 1945 el Estatuto Electoral le confirió el voto a la mujer, la lucha por participar en las diferentes esferas de la Venezuela moderna, más allá de sus labores domesticas y de reproductoras, empezó a tener nuevos horizontes, y uno de las nuevas alternativas fue la educación; a la larga haría de la mujer universitaria el prototipo de una mujer independiente; sin embargo en las década de los sesenta del siglo XX, áreas como la dirección de instituciones del Estado, de gremios entre otros, si bien había algunos que otro ejemplo, Aura Celina Casanova en el Ministerio de Fomento, o en el parlamento se podía encontrar a Mercedes Fermín y Elia Borges de Tapia, eran aun lugares en donde las mujeres eran una rareza. Pero la matrícula universitaria cada vez estaba más siendo integrada por mujeres, especialmente en carrera humanísticas, y pronto la medicina- donde desde los años veinte Lya Imber había dado el ejemplo, como las ingenierías empezaron a recibir a mujeres para graduarse en estas profesiones. Otro tanto ocurrió con las carreras de ciencias básicas donde poco a poco las niñas y jovencitas perdieron el temor a aventurarse en el estudio de las matemáticas, la física, la química o la biología.

AsoVAC se mantenía en la corriente de los procesos sociales que experimentaba el país y fue natural que la primera mujer que fuera electa para la Secretaria General de la asociación fuese un médico: Sonia Hecker de Torres (1978-1979), actualmente jubilada de la Universidad Central de Venezuela (UCV); ella a finales de la década de los setenta inició lo que pudiera decirse que fue una lapso del surgimiento de la mujer en el campo científico nacional sino también paso a ser vista como individuos que podían estar al frente de las organizaciones de científicos como es la AsoVAC. Y esto es relevante porque si bien la llegada a las instancias de decisión del Estado viene acompañado de la bendición de pertenecer a un partido político, este asunto si bien no estaba exento en la vida de los científicos, no constituido una variable a la hora de elegir las autoridades de la AsoVAC, al menos en lo que respecta al Capitulo Central ahora Caracas. Otro aspecto a destacar, si bien en la AsoVAC han predominado las ciencias básicas, las ciencias sociales han tenido sus representantes connotados ya como parte de las directivas y también en la posición de Secretario General; Lourdes Yero destacada profesora del CENDES y economista, ejerció ese cargo entre 1980-1981.

En la década de los ochenta estuvieron a cargo de la AsoVAC desde el cargo de la Secretaria General del capítulo Central, la biólogo Marisol Aguilera (1982-1983) de la Universidad Simón Bolívar (USB); Deanna Marcano (1984-1985) procedente de la química, recien incorporada a la Academia de Ciencias Físicas Matemáticas y Naturales en calidad de Miembro Correspondiente; sucediéndole la médico María Cristina DiPrisco quien tomo el timón de la asociación por dos períodos (1985-1986 y 1986-1987);  le sucedieron loas biólogos Barbara Bisiacchi, (1988-1990) y Ana Herrera, quien por dos ocasiones estuvo al frente de la asociación (1992-1993 y 2001-2003). Todas ellas de la UCV. Y ahora en el actual período (1998-2010) la historiadora Yajaira Freites del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Apesar de la actuación de las colegas al frente de AsoVAC,  en términos estadísticos es  reducido, ya que las mujeres sólo constituyen el 3% de 49 los Secretarios Generales que ha tenido el Capitulo. Sin embargo falta incorporar el número de mujeres que han participado en las diversas directivas en otras posiciones y la impresión es que aquellas han tenido una presencia bastante estimable; y este fenómeno también se puede apreciar también en las directivas de los restantes capítulos.

En 1992 hubo el cambio de estatuto de AsoVAC las tareas de coordinador y representante a nivel nacional de la asociación que hasta ese entonces había sido desempeñadas por el Secretario General del Capitulo Central, ahora Caracas, pasaron a ser desempeñadas por la figura del Presidente de AsoVAC Nacional. Desde esta perspectiva 6 mujeres habían tenido esa responsabilidad en el pasado. El primer presidente de AsoVAC elegido en 1996, en elecciones universales por los integrantes de la asociación, fue la médico zuliana Elena Ryder de la Universidad del Zulia.

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