Alerta sobre la situación del financiamiento del sistema científico en Venezuela
agosto 6, 2010 por Yajaira Freites
Publicado en Actualidad, AsoVAC, Blog AsoVAC, Ciencia, Política y Sociedad, Comunicados, Documentos, Universidad y Educación
Observaciones realizadas en reunión efectuada en
la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales
A LA OPINIÓN PÚBLICA
ALERTA SOBRE LA SITUACIÒN DEL FINANCIAMIENTO
DEL SISTEMA CIENTÍFICO EN VENEZUELA
Nosotros los abajo firmantes, miembros de AsoVAC-Caracas, Sociedad Galileana de la USB, del Núcleo de Coordinadores de los Consejos de Desarrollo Científico, Humanístico, Tecnológico y Equivalentes, y Autoridades de Postgrado de las Universidades Nacionales, de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales y los Coordinadores de Postgrado de la UCV y la UNEG, reunidos el pasado 12 de mayo del corriente en el Palacio de las Academias, preocupados por la situación que atraviesa la investigación científica en nuestras instituciones de educación superior queremos dirigirnos a la comunidad nacional para señalar la grave situación que nos aqueja a través de este diagnóstico situacional:
• Con el recorte presupuestario del 2009 y el presupuesto deficitario del 2010 (el mismo del 2007) los recursos de inversión para investigación en las universidades se ven disminuidos a mínimos históricos que se agravan al considerar el efecto de la inflación. Ello atenta contra la capacidad de supervivencia de la investigación que se ha desarrollado en las universidades así como de los proyectos de los investigadores recientes, pues sólo quienes se han consolidado en la investigación tienen la experiencia y el reconocimiento que les facilita acceder a fuentes alternas de financiamiento; en estas circunstancias se compromete el desarrollo de los investigadores noveles quienes quedan frustrados ante la imposibilidad de obtener los inexistentes recursos universitarios. En esta crisis los más frágiles, incluida la generación de relevo, son excluidos.
• Se dice al país que hay una inversión del 2,69 % del PIB en Ciencia y Tecnología que nos iguala con países desarrollados. Sin embargo, hay evidencias de que el grueso de la inversión LOCTI no está llegando a los hacedores de ciencia y tecnología. Estadísticamente, la correlación entre la inversión LOCTI y su manejo por investigadores reconocidos (PPI) es marginal. La sensación que se tiene es que, a pesar de la LOCTI, la inversión en el sistema nacional de investigaciones científicas ha disminuido en monto y perdido en eficacia y oportunidad.
• El aumento de la matrícula estudiantil al que se han visto obligadas las universidades sin que haya un aumento concomitante de la planta profesoral, incrementa las presiones sobre todos los profesores, los que en consecuencia se ven sobrecargados en sus actividades de docencia de pregrado, restándosele aún más el precario tiempo que tienen para investigación.
• Los sistemas universitarios de apoyo a la investigación se han venido desmantelando por la asfixia presupuestaria. En las universidades que aun pueden se desarrolla una estrategia de sobrevivencia para mantener lo bueno del sistema científico desarrollado. En algunas, se mantienen con grandes sacrificios su Programa de Estímulo a la Investigación y el apoyo a los grupos de investigación. Sin embargo, esta situación es insostenible a mediano plazo.
• Los programas de estimulo a los investigadores, evaluados a través de productos tangibles y bajo estándares internacionales como el PPI, están en estado cataléptico, creando una atmósfera de incertidumbre y confusión que desalienta cada vez más a la investigación. La buena nueva del reciente pago del IV trimestre del 2009 del PPI se ve oscurecida por el hecho de que no estaba presupuestado su pago para este año.
• Los programas de financiamiento clásicos (S1, S2, S3 y S5, agendas) responsabilidad del FONACIT, han desaparecido sin haber sido sustituidos por programas de similar calidad.
• Los Fundacites, allí donde eran fuente de recursos para proyectos de investigación regionales cambian sus prioridades y pierden capacidad de apoyo a la investigación propiamente dicha.
• El acceso a la información y documentación científica es cada vez más precario. Las universidades tienden a perder sus suscripciones a bases de datos y revistas científicas por los obstáculos y la ineficiencia del régimen cambiario sin que se haya implementado mecanismos alternativos que nos permitan acceder a la información científica.
• La mayoría de los proyectos aprobados por la Misión Ciencia tienen años esperando ejecutarse. Algunos tienen el dinero en la mano pero no han podido invertirlos por trabas burocráticas.
• La compra de dólares preferenciales para proyectos de investigación, incluidos aquellos financiados por el gobierno, se ha convertido en una tarea imposible.
• El programa de becas de la Misión Ciencia está finalizando sin que haya habido renovación. Algunos estudiantes de tercer año van a optar a una extensión de beca de un año pero hay incertidumbre.
• El éxodo de investigadores formados es enorme. En este momento hay más investigadores activos venezolanos en el exterior que en Venezuela. Sólo en Estados Unidos de América hay un número superior a los 8 mil profesionales nacidos en el país que trabajan en actividades vinculadas a la CTI que, en su mayoría, ya se han naturalizado o tienen visa de residente. Otro dato relevante, es que un estudio reveló que hay profesionales venezolanos trabajando en por lo menos 32 países del mundo.
• La afección del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, conforme al diagnóstico descrito en los puntos anteriores, impacta negativamente en lo Estudios de Postgrado, comprometiendo, en consecuencia, la calidad del recurso humano de alto nivel en formación.
Este diagnóstico ha sido señalado en distintas oportunidades por nuestras organizaciones científicas en foros, reuniones, comunicados, ruedas de prensa y derechos de palabra en Comisiones de la Asamblea Nacional, etc., sin embargo, la situación más bien parece empeorar debido a las políticas gubernamentales que alejan cada vez más a nuestras universidades y centros de investigación de su tarea primordial, que no es más que la generación del conocimiento con calidad y responsabilidad social. Hacemos un llamado a los personeros del gobierno responsables del sector de ciencia y tecnología, para que junto con nuestras organizaciones científicas podamos dar salida a esta crisis que nos asfixia y minimiza cada vez más. Abundan las razones para pensar que sin ciencia no hay ni habrá desarrollo posible para el país.
Nota: Documento aprobado en la Sesión ordinaria No. 67 del NAP, con el voto salvado de los representantes de las Universidades Bolivariana de Venezuela, Experimental de los Llanos “Ezequiel Zamora” y Experimental “Francisco de Miranda” y en la Sesión ordinaria No. 02-2010, del Núcleo CDCHT, con el voto salvado de las Universidades Experimental de los Llanos “Ezequiel Zamora”, Experimental “Simón Rodríguez” y el Instituto Nacional de Higiene “Rafael Rangel”, celebradas el 09 de julio de 2010, en la sede Universidad “Rafael Belloso Chacín”, Maracaibo.
Benjamin Scharifke, Academia; Zulay Niño, Grupo de CDCHT; Yajaira Freites, AsoVAC; Roberto Cipriani, Sociedad Galileana; Magaly Vásquez, NAP
Caracas, 31 de julio de 2010
Publicado en El Nacional el sábado 31 de julio de 2010
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