Oro por plata
septiembre 1, 2010 por Yajaira Freites
Publicado en Actualidad, AsoVAC, Blog AsoVAC, Ciencia, Política y Sociedad, Opinión, Tecnología
Jaime Requena escribió: Recientemente, un grupo de representantes de la ciencia criticó públicamente las deficiencias en el financiamiento de la actividad investigativa en el país. Autoridades de la Unellez y del Instituto de Higiene Rafael Rangel, manifestaron que, en cuanto a plata se refiere, ellos no tenían razón alguna para quejarse; estaban recibiendo todo lo que requerían y solicitaban (o solicitaban y requerían). Valga la aclaratoria que, en términos cuantitativos, la producción de conocimiento combinada de esas dos instituciones no llega ni a una pequeña fracción de lo que producen la otra veintena de entes de educación superior presentes, y cuyos directores de sus Consejos de Desarrollo Científico y Humanístico informaron acerca del cerco financiero al que sus instituciones están siendo sometidas.
Universidades como Zulia, la Central, Simón Bolívar, Carabobo, Andes o Guayana, se refirieron amargamente al castigo que se les ha impuesto por producir más del 99% de todas las publicaciones o contar con casi el 100% de los investigadores oficialmente certificados del país. ¿Por qué esa actitud, entonces?
La respuesta comenzó a hacerse evidente hace dos semanas. Exactamente a las dos de la mañana del viernes 16 de julio. A través de una experiencia cuasi mística, el Presidente aprehendió las capacidades tecnológicas del IVIC. Atrás quedó su discurso del 3 de mayo del 2009,[Álo Presidente 329] donde sentenció que en el IVIC “…hay un bojote de escuálidos. Que se vayan con su escualidismo para otro lado. No vamos a dar dinero para que Ciro Peraloca investigue la vida en Venus. Señores científicos: métanse en los barrios, salgan de su encapsulamiento y hagan ciencia útil para elevar el nivel de vida del pueblo”.
¿Qué hizo posible que se esté pensando en levantarle la sanción presupuestaria al IVIC y otorgarle un Crédito Adicional? Se equivocan quienes piensen que la respuesta a esa interrogante la van a encontrar en alguno de los sesudos trabajos de sus investigadores y plasmada en alguna de sus publicaciones científicas. Lo que le ha permitido al IVIC ganarse la gracia presidencial fueron una docena de tornillos de media, rosca 16 Whitworth y de una pulgada de largo.
Esos tornillos han pasado a engrosar el catálogo de los logros tecnológicos bolivarianos y ahora, descansan en paz allí junto a otros adelantos revolucionarios como la “Appellation d’origine” para el queso de telita de Upata, los cultivos hidropónicos verticales o la elaboración de la orden de compra para un satélite “Made in China”.
Y es que maquilar en oro de El Callao para sellar el osario de El Libertador de unas cuantas copias del invento de Arquímedes de Siracusa, ha cambiado nuestro futuro. De ahora en adelante, todos vamos a tener una mejor calidad de vida. Muy especialmente nuestro conductor y a quien se le hizo realidad una de sus fantasías en esta vecindad del mar de la felicidad
Tal CUAL Lunes 30 de Agosto de 2010 | 6
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