Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia. 18 | 04 | 2014

A los cuatro vientos

Marcel Roche, retrato de Louise Richter (1973), Portada de Interciencia Mayo de 2003

Jaime Requena escribió: Interciencia , la Revista de Ciencia y Tecnología de América, es una publicación periódica y seriada consagrada a fomentar la comunicación entre las comunidades científicas y tecnológicas de América. Está dedicada a estimular la investigación científica, su uso humanitario y el estudio de su contexto social en América Latina y el Caribe.

La idea de tener una revista con las características de multidisciplinaridad, periodicidad regular, enfoque regional y con patrones de calidad internacional ­similar a Science o Nature­ fue del científico venezolano Marcel Roche, su primer Director. Con ese propósito en mente, en el año 1974, convocó a las Asociaciones para el Avance o Progreso de la Ciencia de los diversos países de la región, para que constituyeran a la Asociación Interciencia, una agrupación civil sin fines de lucro que se encargaría del proyecto.

Interciencia se publica religiosamente desde el año 1975. Aunque es editada desde Caracas, es considerada como una revista internacional. Atiende los asuntos regionales sin distingo de idioma, tema o posición política. En la práctica es, a la vez, una revista venezolana, mexicana y brasilera. En efecto, a través de 36 volúmenes, Interciencia ha publicado 2.971 artículos originales. Unos 4.280 científicos han vistos sus trabajos divulgados a los cuatro vientos de la región.

De la revista quienes se han beneficiado más han sido los científicos venezolanos. Ellos se llevan los palmares; unos 1.397 colegas nacionales han publicado 1.229 artículos. Siguen a los venezolanos, unos 1.071 colegas de México que han publicado 448 artículos y después 481 amigos del Brasil con 296 publicaciones, casi todos ellos en portugués. Y es que Interciencia publica en los 3 idiomas de la región, inglés, español y portugués; es tres revistas en una.

Interciencia está fundamentalmente orientada a temas relativos al medio ambiente, diversidad biológica, desempeño educacional o académico, salud pública, tecnologías, nutrición o producción agropecuaria. Interciencia, aunque no está cerrada a ello, no es un medio para la difusión de avances en las llamadas ciencias básicas. En ese sentido, prefiere tratar resultados relevantes en aquellas materias que nos son propias y que tiene un alto impacto sobre la calidad de vida de los pobladores de la región.

No todo lo que es enviado a Interciencia sale publicado. La revista mantiene un nivel exigente de revisión por pares mediante un elaborado sistema de arbitraje. Por lo general los artículos enviados por venezolanos pasan la prueba de revisión en un porcentaje muy alto comparado con los mexicanos o brasileros. Entre nosotros, las Universidades Central, Oriente, Zulia, Andes y Simón Bolívar se disputan el liderazgo en artículos publicados.

Interciencia es una revista electrónica ( http://www. interciencia .org/ ) que abrazó des- de el principio los principios de las revistas abiertas al público (Open Journals ); es decir, su consulta está abierta a todo público. Como complemento, su versión impresa es distribuida en todo el mundo; unos 700 ejemplares de subscripción llegan a las mejores bibliotecas académicas del planeta. En términos generales tiene un Factor de Impacto ­una medida de su eficiencia entre sus lectores­ aceptable dada su naturaleza temática; 0.38. Este la hace uno de los más altos para las revistas regionales.

La operación de Interciencia cuesta plata. Su financiamiento proviene de las contribuciones voluntarias de las Asociaciones para el Avance o Promoción de la Ciencia de la Región, fundamentalmente la de Canadá, EEUU y México. Los venezolanos solíamos contribuir por intermedio del financiamiento de revistas que solía dar el Fonacit (pésimo sucesor del Conicit). Utilizo el tiempo verbal pasado, ya que en los últimos años, el aporte no llega ni siquiera al nivel de promesa. Desde hace dos años, el Ministerio de Ciencia no contribuye, a pesar de estar comprometido, a financiar la parte de la publicación electrónica de la revista. Tampoco LOCTI aprueba ni certifica sus proyectos para acreditar a la revista como beneficiario del impuesto.

Hay quienes piensan que esto es parte del patrón de retaliación por disidencia. Si bien Interciencia ha publicado unas cuantas cosas que no parecieran serle favorable al desempeño del sector ciencia venezolano bajo la égida Bolivariana y Socialista, también ha publicado cosas que deberían enorgullecer a los funcionarios oficiales. Si la ciencia es buena y cumple con los estándares internacionales de aprobación de pares, Interciencia lo publica.

Un fiel reflejo de la crisis que está viviendo la ciencia venezolana y su gerencia, y que el gobierno se niega a reconocer, lo vive la revista. De una docena de docena de artículos que cada año los venezolanos solíamos publicar en Interciencia, en los últimos dos o tres años a duras penas llegamos a unos 70 artículos. El espacio que nuestra ciencia deja de producir lo llenan ahora con fuerza los mexicanos, brasileros, argentinos. Al ritmo presente, pronto la revista dejara de ser trinacional para convertirse en binacional; mexicana y brasilera.

Este asunto entristece ya que Interciencia está próxima a cumplir tres décadas de existencia. Todo un record cuando se mira a las otras revistas editadas desde Venezuela. Interciencia junto a un muy selecto grupo (Archivos LatinoAmericanos de Nutrición, Gaceta Médica de Caracas o algunas de las Revistas de la Universidad del Zulia) se pueden vanagloriar de publicar y salir cuando prometen. Es precisamente la regularidad en su publicación lo que le ha valido ser la única revista editada desde Venezuela que se ha mantenido ­desde siempre­ en el índice preparado por el Institute of Scientific Information (o ISI); el patrón o estándar universal en eso de base de datos.

La otra faceta que conviene señalar de Interciencia son sus portadas. Ellas están dedicadas a resaltar el trabajo artístico de algún creador plástico de la región. Cada número de la revista lleva en su carátula una excelente reproducción a todo color de la obra de un joven pintor o escultor. En ese sentido, sus portadas son una verdadera retrospectiva del devenir y evolucionar del arte entre las Américas. Sin duda, esta es una de las más valiosas herencias de su Director Fundador, con cuyo retrato, obra de la insigne pintora Louise Richter (1973), honramos su memoria y su legado (Portada del número del mes de mayo del año 2003).

Tomado de TalCual/ Sábado 11 de Junio de 2011 | 20

Fin de semana/ LITERALES

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