Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia. 24 | 04 | 2014

Historia de la AsoVAC


María Cristina Di Prisco
Investigadora del Instituto de Biomedicina de la Universidad Central de Venezuela

Las asociaciones para el avance de la ciencia surgen en Europa como una necesidad de establecer el vínculo entre los científicos y los cambios surgidos en la sociedad y como una tribuna para el intercambio de ideas y discusiones de importancia sobre el desarrollo y la promoción de la actividad científica. Fueron producto de la Revolución Francesa  y la nueva de aceleración de la producción manufacturera82.

Así comenzaron a surgir asociaciones para el avance de la ciencia en Suiza (1822), Inglaterra (1831), Italia (1839), Estados Unidos (1848), Francia (1872) y Austria (1888), entre otras.
El éxito de los primeros encuentros realizados por estas asociaciones fue notable, al atraer visitas de hombres de ciencia, facilitar la comunicación entre los investigadores, impulsar la ciencia en una dirección más sistemática y mejorar las condiciones para la realización del trabajo científico. Mas aún, su papel difusor de la actividad científica fue fundamental. La creación de esta asociaciones y su nueva organización contrastaba con los esquemas mantenidos anteriormente en el mundo por las academias.
Los resultados exitosos alcanzados por estas asociaciones sirvieron como ejemplo a los países menos avanzados, los cuales consideraron la creación de estas instituciones como un factor necesario para impulsar al desarrollo de la ciencia en sus sociedades.
En América Latina, el surgimiento de las asociaciones para el avance de la ciencia comenzó en el presente siglo y la fundación de estas instituciones coincide con el  proceso de modernización de estos países83.
Se fundaron asociaciones para el avance de la ciencia en Argentina (1933) y en Brasil (1948), siendo esta última, todavía hoy, una de las más dinámicas de la región. En Perú se fundó una, pero desapareció rápidamente, y en Ecuador se creó otra, impulsadas ambas por la UNESCO.  En Venezuela la asociación para el avance de la ciencia (AsoVAC) surgió en (1950). Las siglas escogidas para AsoVAC fueron inicialmente las de AVAC las cuales debieron cambiarse por las de AsoVAC, ya que las primeras coincidían con las de la Asociación Venezolana de Autores y Compositores.
La creación de AsoVAC estimuló la formación de una comunidad científica nacional más madura. Hasta entonces la actividad científica del país se había manifestado debido a la existencia de esfuerzos individuales que se agrupan en algunas instituciones que surgieron a partir de 1936 y en las cuales se realizaban trabajos de investigación relacionados con las áreas médicas y del agro.
En el año 1951, como consecuencia del ataque gubernamental a la universidad y la supresión de su autonomía, la AsoVAC pasó a funcionar en los locales del Colegio Médico. Fue entonces cuando Francisco De Venanzi creó la revista Acta Médica Venezolana que fue órgano divulgativo de este colegio y también de la seccional medicina de la asociación.
De Venanzi liderizó la gestión de la creación de AsoVAC. En uno de los primeros editoriales de Acta Científica  Venezolana (sin firma), probablemente escrito por él, se manifiesta: “en los países latinoamericanos existen una serie de factores comunes en relación en relación con la raza, desarrollo económico, ambiente, etc., que tienen su repercusión lógica en el avance de la ciencia. En general puede decirse que la mayor parte de los factores son negativos. Si se aparta la imaginación viva del latino que se encuentra frecuentemente en nuestros países, nos queda el pesado lastre de la falta de tradición y escuela, la intranquilidad espiritual y la tendencia a la dispersión que con la inseguridad económica y la falta de recursos técnicos que exige la investigación moderna, contribuyen efectivamente a frenar todo progreso. ¡Trabajemos por la incorporación definitiva de nuestro país al conjunto de las naciones civilizadas!»84.
El Dr. Humberto García Arocha en su discurso de la sesión inaugural de la X Convención anual, realizada en 1960, recordaba: «Todo comenzó a suceder en una vieja casona, con solera de colonia y patios arbolados, que otrora fuera hospital de lázaros, cuartel de artillería y maestranza, luego escuela de oficios, liceo y en la ocurrencia del recuerdo, sede del Instituto de Medicina Experimental de Caracas. De maestranza la tradición y de maestro nuestra estirpe. Augusto Pi Suñer al frente y tras él, un ralo cuadro de reclutas. Francisco De Venanzi, un hombre cuya expresión humana es sinónimo de terquedad, nos convocó una tarde de Octubre de 1949 para hablarnos de la iniciativa y planes que germinaban en su mente. Analizó la necesidad de hacer conjunta la obra dispersa, de fundar la asociación que nos reuniera a todos y de echar las bases de un organismo científico que se extendiese por toda Venezuela»85.
El profesor Augusto Pi Suñer, para la época director del Instituto de Medicina Experimental (UCV), acogió esta iniciativa con mucho interés y él mismo convocó a algunos científicos. La proposición de crear a la AsoVAC fue recibida favorablemente. La influencia que tuvo el profesor Pi Suñer en estos sucesos, aconsejando y asesorando, no tiene lugar a dudas.
Se acordó designar una comisión organizadora que estuvo integrada por Vicente Peña, profesor de Terapéutica de la UCV; Oscar Agüero, investigador clínico del campo de la Obstetricia de la UCV; Werner Jaffé, bioquímico del Instituto Nacional de Nutrición; Herman Kaiser, químico industrial, y Francisco De Venanzi, quien elaboró el proyecto de estatutos, revisado posteriormente por el Dr. Julio Diez, jurista venezolano. El 20 de marzo de 1950 se firmó el acta constitutiva en el Auditorio de la Cruz Roja Venezolana, la cual recogió 56 firmas (ver anexo).
El discurso de inauguración del acto de instalación de AsoVAC, a cargo del Dr. Vicente Peña, se publicó como editorial el primer número de Acta Científica Venezolana. Se esbozan allí las características de la nueva organización en base a los estatutos elaborados, así como las perspectivas que ofrece el cultivo de la ciencia. Las condiciones históricas  y sociales dentro de las cuales se realizó la fundación y organización de la  asociación hacía imperativo las tareas de promoción y difusión de la ciencia en el país, tareas que AsoVAC ha cumplido en forma regular y permanente a través de sus diversos programas.
En el Capítulo Primero de los estatutos que elaboró la Comisión Organizadora de la AsoVAC en 1950, se hace una profesión de fe: «con el desarrollo científico en el país contribuyese a crear nuestro bienestar material y moral que, asociado a estas mismas ventajas en las demás naciones, formará un orden social nuevo constituido por factores humanos libres de prejuicios y supersticiones, de dogmatismos y esclavitudes, de personalismos incondicionales, conquistando así el goce de una vida en que se disfrute de entera libertad espiritual sin que las opiniones dispares sean motivos de discordias; una vida que sea campo fértil  para cultivar toda semilla, por exótica que sea, de bien y progreso universales»86 .
El emblema de AsoVAC fue creado por el artista Durbán y la colaboración prestada fue gestionada por el critico musical Israel Peña, hijo del Dr. Vicente Peña. La Universidad Central de Venezuela prestó su colaboración en las gestiones que condujeron a la creación de AsoVAC.
Decía Gustavo Arnstein (1975a)  en su discurso para conmemorar los 25 años de AsoVAC. «Era el primer eslabón de una todavía corta carrera de eventos, que iban a darle asidero, identidad y concreción a la ciencia venezolana. AsoVAC ha sido pionera y adalid de cada uno de esos sucesos, y De Venanzi siempre a su lado, como el primer escudero de la lucha, soportando las embestidas adversas sin rechistar, con la mirada fija en el objetivo propuesto. A base de convicción, de sudor impoluto y de inagotable terquedad fue cimentado bastiones sobre los que sustenta su modesta pero digna existencia esa ciencia venezolana».
En 1953, se fundó el Instituto de Investigaciones Médicas, sostenido por la Fundación Luis Roche, el cual jugó un papel primordial en el desarrollo de la ciencia nacional en aquellos momentos.  Se creó un núcleo de trabajo científico encabezado por su director Marcel Roche y su director asociado Francisco De Venanzi. La relación de AsoVAC con este Instituto fue muy estrecha y posteriormente con el apoyo de FUNDAVAC, se organizó el primer curso de entrenamiento en el manejo de radioisótopos dictado en el país87.

FUNDAVAC
Cuatro años después de la creación de AsoVAC, en 1954 y por iniciativa del Dr. Werner Jaffé (miembro del Consejo Directivo de la AsoVAC) se creó la Fundación Venezolana para el Avance de la Ciencia88.
La primera junta directiva fue encabezada por el Dr. Juan Francisco Stolk. FUNDAVAC, institución que estuvo integrada por empresarios y gente ligada a la industria alcanzó auge y prestigio, logró un funcionamiento interno planificado y estable, y cada vez con mayor entusiasmo para aumentar el número de miembros. Organizaba actividades como cenas trimestrales, programas de televisión y su boletín informativo que nació en 1956. En algo más de año y medio de trabajo, FUNDAVAC creó y administró becas para la formación de jóvenes venezolanos en el exterior, otorgó fondos para trabajo de investigación, suministró los fondos de viajes para que destacados científicos especialistas de renombre universal visitaran el país y cumplió con una importante tarea de divulgación científica. FUNDAVAC contribuyó activamente en la organización de un Instituto Oceanográfico que había sido propuesto por el profesor Alonso Gamero y que fue el origen de la Universidad de Oriente.
Es necesario destacar la importante función divulgativa tanto para la ciencia como para AsoVAC, que por esos años cumplió el programa «Ventana a la Ciencia», que se presentaba semanalmente en televisión y en el cual colaboró activamente el profesor Francisco de Rosson.
Es evidente que el trabajo realizado era una conjunción de la AsoVAC y FUNDAVAC: Cabe destacar que para el momento de la creación de FUNDAVAC, no existía en el país ningún organismo que financiara la actividad científica. Esta institución fue la primera en otorgar becas y financiamiento para viajes de investigadores.
La influencia y apoyo de FUNDAVAC para la construcción del edificio sede de FUNDAVAC y AsoVAC fue decisiva. Se construyó en el terreno donado por Colinas de Bello Monte, C.A., y  su administración ha sido siempre competencia de FUNDAVAC. Posteriormente, y por un período de varios años, FUNDAVAC se trazó líneas propias que no necesariamente coincidían plenamente con los intereses de AsoVAC. Cesó entonces aquel entusiasmo inicial de trabajo conjunto, lo cual se debió en parte a las condiciones diferentes que comenzó a vivir el país. En un editorial de ACV, decía la profesora Sonia Torres que el proceso de industrialización se estaba realizando con una dependencia total de la tecnología foránea y nuestros empresarios respondían al estímulo del mayor provecho económico. De manera que dejó de ser atractivo para los industriales  las actividades de investigación y desarrollo en Venezuela89.
Debido a la preocupación que suscitó esta situación, AsoVAC y FUNDAVAC a través  de sus directivas y miembros, han realizado intentos para buscar una forma de trabajo que dé frutos para ambas organizaciones90.
EN 1991 fueron organizadas por FUNDAVAC unas jornadas de reflexión a las cuales AsoVAC fue invitada. Producto de esta reunión se decidió poner en práctica posibilidades de trabajo conjunto, entre los cuales podríamos citar  los planes de conformar una base de datos de investigadores y publicadores como servicio de información de la AsoVAC a sus miembros y el nombramiento de un representante de FUNDAVAC en cada programa y en cada capítulo de la AsoVAC para lograr una colaboración más estrecha en el trabajo.

Proyectos Promovidos
La organización de AsoVAC se planificó para abarcar todo el territorio nacional. Inicialmente se establecieron cuatro divisiones: División Central, integrada por miembros del Distrito Federal y estados de Aragua, Carabobo y Miranda. La División Occidental por los estados Falcón, Zulia, Táchira, Mérida, Trujillo, Cojedes, Lara, Portuguesa y Yaracuy. La División del Sur por los estados Guárico, Apure, Barinas, Bolívar y los Territorios Amazonas y Delta Amacuro; y la División Oriental por los miembros de los estados Anzoategui, Sucre, Monagas. Se crearon además seccionales como la de Física y Matemática y la de Geografía. Se comenzó a estimular la creación de nuevos capítulos y así surgieron en 1956 el Capítulo Zuliano, el cual fue necesario reinstalarlo en 1967. En 1960 se creó el Capítulo Aragua, región fundamental para el progreso nacional por la importancia de los centros de investigación y de educación superior que allí existen. Para el año 1964 la AsoVAC ya contaba con los capítulos de Aragua, Carabobo, Central, Mérida, Oriente y Zulia. En 1973 se constituyó el Capítulo Centro Occidental con sede en Barquisimeto, donde se crearon en 1980 la Seccional Falcón que pasó a ser Capítulo en 1984 y también ese año la Seccional Yaracuy. En 1991 se creó el Capítulo Yaracuy 91. La existencia de estos capítulos ha tenido gran importancia en la organización y desarrollo de las comunidades científicas locales.
La influencia y la proyección de AsoVAC, ha jugado un papel significativo en la creación y formación de importantes instituciones científicas que se concretaron  a partir de 1958 con el gobierno democrático. En 1952, De Venanzi fue invitado por la UNESCO para participar en Montevideo en una reunión de científicos latinoamericanos con el objeto de establecer prioridades a la ayuda que esta organización prestaría par al creación de laboratorios científicos en la región como portavoz de AsoVAC, De Venanzi propuso la creación de institutos de ciencias básicas para impulsar el avance científico general y el progreso industrial de Latinoamérica. Propuso también para Venezuela la creación de un instituto oceanográfico y de biología marina 92. Estas propuestas fueron presentadas al gobierno venezolano, sin que esto tuviera mayor repercusión.
A la caída de la dictadura y para insistir en estos asuntos, se estableció un diálogo con el nuevo gobierno democrático en el cual AsoVAC y sus miembros activos jugaron un papel  significativo93. Así, la Universidad Central de Venezuela y la Fundación Luis Roche trabajaron en función de la creación de una nueva organización de la ciencia y la fundación de varias instituciones. Marcel Roche se encargó de estructurar una nueva institución aprovechando las excelentes instalaciones del Instituto de Investigaciones Neurológicas y Cerebrales, el cual dio paso al Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) en 1959, se formó el Instituto Oceanográfico en la Universidad de Oriente también en 1959, se comenzó a elaborar un proyecto de ley para la creación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT), el cual se fundó en 1967. La participación de AsoVAC ha sido continua y permanente a través de su representación en el Consejo Superior del CONICIT. También se fundaron otras instituciones, como la Facultad de Ciencias en 1958, el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la UCV en 1958 y el CENDES en 1961, entre otros. Otras universidades, además de la UCV, fundaron Escuelas y Facultades de Ciencias: la Universidad de Oriente (UDO) en 1959, la Universidad de los Andes (ULA) en 1969, la Universidad Simón Bolívar (USB) en 196994. Fue una época muy productiva en la creación de instituciones que influirían en el desarrollo de la ciencia y la tecnología nacionales. En las Universidades del interior se generó también un ambiente favorable para el desarrollo de la ciencia donde AsoVAC tuvo también gran participación. La influencia de AsoVAC en la generación de instituciones ligadas al desarrollo de la ciencia ha sido bien reconocida, a tal punto que hoy la participación de la asociación en diferentes instituciones está garantizada a través  de las representaciones que mantiene en diferentes instituciones científicas nacionales e internacionales, tales como el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT), la Asociación  Interciencia, Centro Nacional para el mejoramiento de la enseñanza de la ciencia (CENAMEC), Fondo Editorial Acta Científica Venezolana, FUNDAVAC, Comisión Nacional de Cooperación con la UNESCO, el Centro de Investigaciones Astronómicas (CIDA); así representaciones en diversos jurados de premios científicos 95 .
La organización de las diferentes sociedades  científicas que se han afiliado a la ASOVAC ha sido también de gran valor para reforzar el movimiento científico nacional. De esta manera, cada sociedad continúa desarrollando sus propios programas, pero se establece un ambiente propicio al intercambio de trabajos interinstitucionales, al aumentar las posibilidades de contacto y discusión entre investigadores de diferentes áreas y entre un número cada vez mayor de personas sobre los problemas relacionados con la actividad científica nacional 96. Existen en este momento dieciocho asociaciones científicas afiliadas a la AsoVAC, dos en proceso de afiliación y seis sociedades en proceso de formación.
También la AsoVAC ha brindado su apoyo a la creación de programas para el desarrollo científico nacional. Como ejemplo reciente está el apoyo e impulso que la AsoVAC, junto con otras asociaciones de científicos,  APIU (Asociación para el progreso de la Investigación Universitaria de la Universidad Central de Venezuela), Sociedad Galileana de la Universidad Simón Bolívar y ASOINIVIC (Asociación de Investigadores del IVIC), dio recientemente para la puesta en marcha por parte del Ejecutivo Nacional, del Programa de Promoción al Investigador, que fue instalado por el CONICIT en diciembre de 199097.
Desde el mismo comienzo de la Asociación se organizaron las convenciones anuales  y se editó la revista Acta Científica Venezolana para establecer comunicación y vincularse con pares de todas las latitudes, con el objeto de mostrar los resultados de investigación científica nacional y estimular el interés por la ciencia en los grupos todavía incipientes. Posteriormente aparecieron otros programas, como el Festival Juvenil de la Ciencia y el Fondo Editorial Acta Científica Venezolana.

Convenciones anuales
Con la creación de AsoVAC comenzó la organización de las convenciones anuales. El acto inaugural de la Primera Convención Anual, se realizó el 29 de enero de 1951. Durante esta convención se presentaron alrededor de 130 comunicaciones libres, que abarcaron temas variados sobre las áreas en que se trabaja en el país para ese entonces, época en que predominan las áreas médicas: anatomía, bacteriología, parasitología, farmacología, patología general y fisiopatología, odontología y farmacia.
La importancia de esta primera reunión fue comentada en sucesivos editoriales de la revista Acta Científica Venezolana. Peña (1951) comentó que «eventos como éste estimulan y ponen en movimiento los resortes internos de los recursos científicos y los de los medios intelectuales especializados. Además despiertan y estimulan en el público no preparado curiosidad e interés, que podría transformarse en franca decisión de incorporarse a la investigación de los fenómenos de la naturaleza desde los infinitamente pequeños hasta los que ocupan rangos superiores en la escala de la vida». Desde esta convención se establecieron pautas para el futuro y la AsoVAC asumió la responsabilidad de llevar adelante el programa según indica el editorial (1950 b).
Las convenciones anuales se realizaron en diferentes etapas históricas. Durante la primera (1950-1958), se realizaron todas en Caracas, pero en diferentes sedes. Al inicio de esta década ocurrió la aguda crisis universitaria que culminó con su cierre en los días que se realizaba la I Convención. Durante estas primeras convenciones el esfuerzos  estuvo dirigido a estimular la participación de todo aquel relacionado de alguna manera con la ciencia del país. En el Editorial (1953ª) se comentó una de las primeras convenciones. Allí se hizo un llamado a la necesidad de ser más estrictos en la forma de presentación de los trabajos, de utilizar mejor los métodos estadísticos y mejorar la forma de expresar los resultados, así como la necesidad de ajustarse al tiempo indicado para la presentación de los trabajos científicos.
Para 1954, época de la IV Convención Anual, se notó un aumento en la participación de disciplinas relacionadas directamente con la investigación científica en el área de la biología, quizás debido a que ya existía la licenciatura de Biología  en la  Facultad de Ingeniería de la UCV. Por el contrario, fueron escasísimos los trabajos en Química, Física y Matemática, áreas todavía no desarrolladas en Venezuela. En esta convención se organizaron también las II Jornadas de Anatomía Patológica98 .
Refiere un editorial de ACV99: «fue satisfactorio registrar… una amplia participación en esta última reunión anual. Nuevas secciones funcionaron  este año y las presentaciones de trabajos en general, dieron una impresión de mayor solidez». Estos comentarios se refieren a la V Convención Anual de la AsoVAC. Fue en esta reunión cuando por primera vez se abrió una sección de Sociología, realizándose también todos los esfuerzos para vincular la ciencia venezolana con todos los otros sectores públicos del país100.
Durante esta década ya se habían logrado varios objetivos: el apoyo necesario para la asistencia de invitados nacionales y extranjeros a las convenciones, principalmente con la ayuda de FUNDAVAC; otro logro ya conseguido fue el entrenamiento adecuado en la presentación de las comunicaciones libres, lo que representaba un entrenamiento de la comunidad científica del país que podría luego ser utilizado en niveles internacionales. Además se destacaba la ardua tarea que significaba para los investigadores la organización de los mismos.
L.M. Carbonell, quien ejercía la Secretaría General de la Asociación durante la VII Convención, resaltó algunos aspectos de la evolución de las convenciones anuales, en lo que respecta a los tipos de trabajos presentados, su calidad y la repercusión que tenían estas actividades al facilitar la realización de congresos y la organización de diversas sociedades científicas101.
Una segunda etapa de las convenciones es la que se inicia con el período democrático. Para la IX  Convención Anual realizada en 1959, se había logrado hacer modificaciones en la organización de las reuniones; una de las más importantes fue la exigencia de un resumen escrito de los trabajos, que permitiera la lectura de las comunicaciones previamente a su presentación con el objetivo de seleccionar los trabajos que se permitirían y de este modo alcanzar la excelencia científica. En esta ocasión hubo importantes aportes procedentes del IVIC, Museo de Ciencias, Instituto Venezolano de Cardiología, Banco de Sangre, Facultades de Ciencia, Medicina, Veterinaria, Economía, Farmacia, Humanidades y Odontología de la UCV, Instituto Oceanográfico de la UDO, Instituto Nacional de Nutrición, Servicios Shell para el Agricultor y otras Instituciones y particulares. Esto indica que para la época hubo un incremento  para las contribuciones a las convenciones, lo cual pudiera indicar que se estaba generando interés por el desarrollo científico 102. Refiere el  editorial de 1959 que con los avances logrados en las convenciones se contribuiría a conseguir tres objetivos fundamentales: « En primer lugar, Venezuela podrá presentar con orgullo a propios y extraños este acontecimiento científico. En segundo lugar, el ambiente cultural evolucionará notablemente, creando mejores oportunidades para el investigador  y fomentando el debido acatamiento a su excelsa actividad  y finalmente,  la AsoVAC verá retribuido su sostenido anhelo de fomentar, impulsar y estimular la actividad científica de nuestro país, anhelo que ha logrado mantener durante duros años de prueba, pero que debe germinar y dar sólidos frutos en el ambiente democrático que se ha dado en Venezuela>103 .
Arnoldo Gabaldón fue invitado para la sesión inaugural del año 1959.  Su discurso se tituló <Sobre el Progreso de la Ciencia en Venezuela>, en el cual destaca que a los médicos les había tocado jugar un papel importante en el desarrollo científico que se llevaba a cabo y que ello tenía su demostración en el predominio de trabajos en el área de Ciencias Medicas , 75% para esa convención. Le seguían las Ciencias Físicas y luego las Ciencias Sociales en una proporción muy pequeña. Señalaba Galbaldón que en el mundo entero los fondos y los recursos humanos dedicados a las ciencias sociales eran muy bajos. Resaltaba así mismo la necesidad de hacerles avanzar, e indicaba que esto contribuiría a mejorar la convivencia de los hombres y a evitar la destrucción del medio ambiente. Hizo notar el hecho de que en Venezuela existían todavía muy pocas personas dedicadas a la investigación científica  y en cambio había en general mucho interés por dedicarse a las actividades lucrativas. Para ilustrar esta situación indicaba que existían un gran número de becas que no habían sido utilizadas. Señaló que FUNDAVAC debía hacer el máximo esfuerzo para mejorar esta situación y que debería lucharse con firmeza por lograr el todavía proyecto de Consejo Nacional de Investigación Científicas 104.
En la X Convención Anual, se conmemoraron los diez años de existencia de la AsoVAC, lo cual le dio realce e importancia a esta reunión. En esta ocasión se recibieron más de 300 comunicaciones.
El Secretario General de ese momento, Tulio Arends, se refirió en su discurso a las etapas de inicio de la AsoVAC y a sus más resaltantes fundadores, así como también a la proyección e influencia de la AsoVAC en la organización científica del país105.
En relación a los aspectos organizativos y técnicos para próximas reuniones, se decidió desminuir el número de presentaciones de trabajos libres y se trata de planificar mesas redondas y otro tipo de actividades que permitieran enfocar un tema desde diversos ángulos, así como también una mayor discusión.
Se destacó también la importancia de seleccionar los coordinadores de secciones entre los investigadores más expertos con el fin de lograr mejorar definitivamente la calidad de las sesiones.
La Tabla N° 1 muestra el crecimiento de números de trabajos presentados en la primeras diez convenciones anuales; además se observa que las áreas predominantes eran las relacionadas con las ciencias médicas.
Tomando en cuenta los aspectos comentados podríamos concluir con que estas  reuniones dejaron sentir su influencia tanto hacia la comunidad científica del país como hacia la sociedad en general. El mejoramiento de la formación de los científicos venezolanos se vio favorecido, estimulándose el interés entre los investigadores a presentar trabajos originales, lo cual requería de un entrenamiento sobre la forma de presentación de un trabajo científico en corto tiempo.
Esto contrastaba con la forma convencional que se había utilizado hasta ese momento en el país: las exposiciones de carácter retórico en las academias. En segundo lugar, estas actividades fueron un estímulo para que los institutos  de investigación plantearan y pusieran a discusión sus trabajos. Se cumplía así con un mejoramiento de la parte académica, lográndose también el vínculo entre las deferentes áreas de la ciencia. Las convenciones también contribuyeron con la formación de individuos racionales y emocionalmente maduros mediante el estudio, la investigación y la meditación; y los valores éticos de la ciencia fueron siempre resaltados durante las convenciones anuales106. Se trató de lograr una participación universal de todos los  venezolanos convocada por AsoVAC. FUNDAVAC participó activamente en las primeras convenciones apoyando la invitación de personalidades nacionales y extranjeras. La inclusión del sector estudiantil en estas reuniones cumplió un importante papel, el cual todavía sigue vigente.
Es necesario destacar la colaboración de otras instituciones en el desarrollo de las convenciones anuales y fundamentalmente el constante apoyo de la UCV y posteriormente de todas la universidades del país, soporte que es relevante todavía en nuestros días107.
A partir de la X Convención Anual, quizá por el impacto que representó el proceso democrático sobre el movimiento científico, aumentó el número de trabajos presentados. La comunidad científica se hizo más exigente con sus pares y se observó un aumento en el número de investigadores que salieron al exterior para cumplir períodos de formación.
Se reflejó el auge de las nuevas instituciones y la importancia que comenzaron a darle las universidades a la investigación científica, concretado con la creación de la Facultad de Ciencias y del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico108.progresivamente comenzaron a aumentar los trabajos de ciencias básicas.
Sin embargo, en la década de los setenta se observó un estancamiento en el número de trabajos enviados a las convenciones de la AsoVAC, el cual comenzó a incrementarse nuevamente después de 1975, y se hizo máximo en 1980(Fig. N°1). Es en esta época cuando se comienza a rotar  la sede por ciudades del interior del país, innovación que fue bastante exitosa  y que se mantiene hasta hoy. Se comenzó además la edición de los resúmenes de los trabajos presentados, en los suplementos de ACV. Es importante señalar que es en este período cuando se instaló y se caracterizó regularmente el apoyo del CONICIT para este programa.
Texera (1985) comenta algunos aspectos interesantes de las convenciones anuales en el período que va de 1970 a 1985 cuando el número de comunicaciones pasó de 321 a 1873 y el número de autores que enviaban trabajos a las convenciones iban de 270 a 2500. refiere esta autora, que el éxito descrito podría deberse a que en este período se estaban cosechando los logros de la inversión en Ciencia y Tecnología que se había logrado en los años sesenta, a saber, creación de instituciones y cientos de jóvenes becados cumpliendo labores de formación en el exterior.
En 1980, el número de trabajos ascendió a casi 1200. Ese año la convención se realizó en la Universidad de los Andes. Comenzaron a incorporarse nuevas áreas y disciplinas, a realizarse simposios, foros y diferentes tipos de actividades académicas en las más diversas áreas.
Se pudiera entender que la participación de los investigadores en estas convenciones es una forma de medir la productividad científica. Sin embargo, esto no es estrictamente exacto, porque la medida de la productividad de una comunidad de investigadores requiere un estudio mucho más complejo. No obstante, el número de trabajos, las áreas representadas y el éxito de las discusiones en las convenciones anuales, podría tomarse como un indicador  del avance de nuestra comunidad científica.
Al revisar los informes de la convenciones más recientes (1982-1990) se observa un aumento en el número de los eventos especiales, tales como conferencias, simposios, seminarios y foros en forma importante, con participación de invitados nacionales y extranjeros. En la Tabla N°2 se indica cual ha sido la evolución de las convenciones anuales desde el año 1982 hasta 1990, en cuanto al número total de trabajos presentados y su distribución por grandes áreas, expresada en porcentajes. Se puede observar que ya en esta etapa no se detectan diferencias resaltantes en cuanto a la cantidad de trabajos que se presentan en la convenciones relacionados con las áreas biológica-biomédicas y básicas-tecnológicas109.
La caída drástica del número de trabajos presentados en 1989, coincide con el descenso en el número de publicaciones de autores venezolanos. Esto ha sido ya reportado específicamente en el campo de la salud110.
La vinculación de la sociedades científicas  con las convenciones anuales es un aspecto de interés. Estas agrupaciones han cumplido un papel fundamental como colaboradores en la organización de las convenciones y arbitrajes de resúmenes en sus áreas respectivas. Ha sido importante su aporte para la participación de invitados extranjeros, en la organización de conferencias magistrales que ya son tradicionales,  así como la realización de las asambleas correspondientes dentro del marco de las convenciones. Sin embargo, algunas sociedades han comenzado a organizar sus reuniones científicas fuera del marco de la convención en el número de trabajos presentados en las convenciones en áreas especificas. Este último aspecto ameritaría un análisis más profundo, cuyas conclusiones serían de gran importancia para la organización de los futuros encuentros.
Las convenciones anuales siguen siendo uno de los medios fundamentales para la difusión de la actividad científica en el país. Después de cuarenta años ininterrumpidos de realización de las convenciones, la comunidad científica debe luchar por su continuidad. No obstante, sería necesario incluir ciertos cambios o modificaciones en la organización de estas reuniones, a fin de aumentar su excelencia y lograr una proyección de mayor impacto sobre los científicos y la sociedad en general.

acta científica venezolana
Con el advenimiento de la AsoVAC y la consecuente organización de la comunidad científica fue necesario crear un órgano divulgativo que difundiera su actividad y que fuera capaz de informar acerca de los avances más relevantes de la ciencia mundial, contribuyendo de esa manera a fortalecer las diversas áreas de la ciencia del país.
Tal como consta en el acta de instalación de la AsoVAC, uno de sus objetivos primarios era la libre difusión de los conocimientos. Con este objetivo se creó la revista Acta Científica Venezolana (ACV). El primer número de la revista corresponde a los meses mayo-junio de 1950, bajo la dirección de una comisión redactora constituida por Vicente Peña, Félix Pifano, Enrique Tejera, Oscar Agüero, Werner Jaffé, Hernán Kaiser y Francisco De Venanzi.
En el editorial del tercer número del mismo año (1950c) se comentó sobre la importancia de disponer de una revista  buena y adecuada para la publicación de los resultados de los trabajos de investigación; se resaltaba el peligro de la proliferación de revistas científicas en un país con poco recursos humanos y económicos que pudieran dedicarse a estas actividades.
En las palabras leídas por Vicente Peña (1951) en la asamblea de instalación de la AsoVAC, se decía: <se dispondrá de un órgano periodístico de publicidad que en primer término contendrá material venezolano original, secciones varias con sus especialidades en las diversas ramas de la ciencia sin omitir estudios de otra índole relacionados con la técnica o con el conocimiento>.
En las primeras etapas de la ACV, W. Jaffé (miembro del Consejo Directivo de la AsoVAC), se responsabilizó de la edición de la revista.
Refería el editorial (1956), que a pesar de grandes estrecheses económicas y con dificultades para la consecución de artículos de calidad, se había podido mantener la revista durante 6 años. Para ese momento la distribución abarcaba todo el territorio nacional y se distribuía a unos 400 centros bibliográficos e instituciones de todo el mundo. Se hacía notar la importancia de que ACV fuera indexada en revistas periódicas, lo cual la incorporaría a la literatura universal. Desde noviembre de 1965 ACV fue incluida en el Index Medicus; y en 1963 se incluyó en el Current Contents. Ya en 1964 se decide incluir en forma permanente  resúmenes en inglés para todos los trabajos publicados en la revista.
El arbitraje de pocos trabajos  que se recibían era realizado por la misma Junta Directiva de la asociación. Es de hacer notar que en los primeros números, los autores de los artículos publicados eran principalmente los mismos miembros de la Junta Directiva. En este período era difícil obtener artículos escritos o conferencias.
En el año 1957 se instaló una comisión redactora  bastante amplia, formada aproximadamente por 21 personas. Para el año 1969 Federico Pannier se encargó de la edición de la revista; ya para esta época se establece en forma permanente y regular el sistema de arbitraje, el cual fue fundamental para cercarse al criterio de garantizar su calidad.
En 1969 el Consejo Directivo de la AsoVAC consideró necesario reactualizar y hacer más dinámica la edición ACV. Ocurren entonces cambios importantes en el formato de la revista, se modificaron las portadas, se introducen colores en ella y se cambia el tamaño. Se nombran por primera vez los <editores de campo>. Se trataba en definitiva de hacer menos estática la revista, intentando a su vez que un número mayor de personas participaran en su elaboración. Los archivos de la revista se trasladan del IVIC al edificio sede de FUNDAVAC AsoVAC.
Cabe destacar un nuevo tipo de actividades que organizó para esta época el Consejo Directivo de la AsoVAC y que se refiere a las <expediciones científicas> que tenían carácter multidisciplinario y las cuales eran reflejadas por la revista con mucha distinción111.
Otro aspecto que se trató de fomentar para este momento fue la inclusión de investigadores extranjeros en el comité editor con el objeto de lograr mayor vinculación con grupos internacionales.
Las discusiones que realizaban los miembros  del Comité Editor durante esta etapa versaban sobre el carácter multidisciplinario de la revista y sobre su capacidad de transmitir o mostrar el tipo de investigación que se realizaba en el país, aspectos que aún hoy tienen vigencia y son materia importante de consideración. Las editoriales de ACV han constituido siempre un medio de discusión y planteamientos sobre problemas de la ciencia  nacional.
En el año 1975, momento en que la AsoVAC llegó a su 25°  aniversario, se da un nuevo impulso a la asociación y se trata de vincular a la revista a la región latinoamericana. Se nombró entonces por primera vez a un editor jefe y a una comisión editora.
Con el objeto de plantear algunos problemas que experimentaba la revista para esos momentos, se promovió una reunión con el CONICIT, incluyendo invitados especiales como Marcel Roche, Francisco De Venanzi, y Tulio Arends, entre otros. Se consiguió así el financiamiento del CONICIT.
En esa misma época era importante lograr que los investigadores del IVIC publicaran en ACV y con este fin se llevó a cabo una reunión con el director de este instituto. Se trataba de lograr que la comisión clasificadora del IVIC, considerara y tomara en cuenta los trabajos publicados en Acta. Sin embargo, esto no fue aceptado.
En 1983 la revista fue excluida del Current Contents, lo que originó gran preocupación general e impactó fuertemente a la comunidad científica. Las razones esgrimidas para tomar esta determinación fueron que tenía poco impacto y que los científicos venezolanos preferían hacer sus publicaciones en revistas foráneas. El mismo director del Institute of Scientific Information sugirió que para reactivar la revista se le cambiara el nombre y se diera una dimensión menos local, tratando de captar un mercado más amplio. Se sugirió además disminuir el número de áreas que abarcaba y la periodicidad de la revista, así como aumentar el número de publicaciones en inglés. Sin embargo, estas sugerencias no encontraron eco. Se han originado múltiples discusiones en diversos sectores a partir de la eliminación de ACV del Current Contents. Estas no han contribuido a lograr a lograr cambios en la revista  que resulten en aumentar su impacto internacional. Actualmente con la puesta en práctica del Programa de Promoción de Investigador que ha originado de nuevo discusiones sobre las problemáticas de la publicaciones científicas en nuestro país112, parece haber un clima propicio para reanudar los intentos de promover ACV internacionalmente, lo que podría contribuir en un futuro a que ésta fuera aceptada de nuevo en el Current Contents. Si se lograra estas iniciativas tendríamos mayores posibilidades de alcanzar este objetivo.
Es importante recordar que la proporción de revistas periódicas incluidas en el Current Contents del Science Citation Index es mínima en relación al número de revistas periódicas del mundo entero, que llegan actualmente a un número cercano a 70000. Por otra parte, solo la mitad de la producción científica de los países en desarrollo que responde a estándares internacionales de calidad está incluida en el SCI. Ciertamente, nuestros autores son citados con mucha menos frecuencia que sus pares de los países centrales que publican en revistas de gran impacto, pero la práctica de citas de referencia de la comunidad científica muestra  claramente que ésta está incluida, por ejemplo, por el lugar donde se realizó la publicación y no por la calidad del trabajo113.
Aspecto sobre la evolución de ACV en  relación a su política editorial, el tipo de trabajo que se han publicado en el tiempo, los resultados que se persiguieron, el papel que se ha buscado para la revista en el conjunto de  publicaciones científicas nacionales e internacionales y el tiempo de colaboración que ha recibido están descritos en un interesante trabajo de Vessuri (1987). La autora elabora, además al final del trabajo ciertas proposiciones estratégicas que, a su modo de ver influirían en mantener la vigencia de la revista.
ACV está indexada en diversos sistemas de difusión tales como Biological Abstracts, Excerpta Médica, Zentralblatt fur Matematik, Mathematical Reviews, Chemical Abstract Service,Index Medicus Titles, Biblioteca Regional de Medicina (BIREME), Periódica CICHUNAM; Cambridge Scientific Abstract, Current Advances in Plant Sciences, Biotechnology Abstract,  Chemical Abstract e Index Medicus. Recientemente se han incorporado cambios en ACV que han contribuido a aumentar el número de publicaciones, facilitar el manejo posterior de la información y a internacionalizar la revista. Se introdujo, por ejemplo, la sección de Avances de Investigación en 1983 y se aumentó la velocidad de publicación. Luego se introdujeron en las comunicaciones palabras claves y se mejoró la identificación de los trabajos. Asimismo se modernizó y se actualizó el formato. Además, a partir de 1987 ACV introdujo su propio sistema de montaje y de levantamiento de texto y diagramación. Se ha logrado también una conexión más fluida con los autores.
Durante la primera etapa de la vida de la revista existió la posibilidad de cubrir los gastos de impresión con avisos comerciales y este aporte dejaba aún un exceso que era utilizado por la AsoVAC.
En la actualidad el financiamiento de la revista se costea con aportes de FUNDAVAC, de AsoVAC a través de su membresía, CONICIT, de los CDCH de las universidades Central, de los Andes y Lisandro Alvarado, así como también con aportes de la Fundación Polar.
La iniciativa de los pioneros de la AsoVAC de crear ACV, es digna de aplauso; es una revista que aún con sus característicos problemas se ha mantenido en el tiempo, durante 40 años en forma ininterrumpida114, que sin pretender sustituir a las revistas especializadas ni reemplazar al sistema internacional, constituye un elemento clave en el establecimiento de sistemas de investigación en el país y en el desarrollo de la ciencia nacional.
Sin embargo, ACV necesita promover discusiones fundamentales a través de AsoVAC y otras asociaciones, para lograr los cambios necesarios que le permitan no solo sobrevivir sino lograr la fuerza y el impacto que requiere cualquier sistema de publicaciones en el mundo.

Festival Juvenil de la Ciencia
El atraso científico del país preocupó a la AsoVAC desde sus inicios, entendiéndose como una  de las causas la deficiente formación científica en los estudios secundarios. En este sentido, al comienzo de la década de los sesenta, la AsoVAC realizó severas críticas al tipo de educación secundaria que se impartía  en el país, las cuales señalaban la existencia de un exceso en la aplicación teórica,  de un gran número de profesores con actitud dogmática y de un escasísimo trabajo práctico que ayudara a demostrar las teorías. Se recomendó la formación de un estudiante más racional, con mayor capacidad explicatoria, cuestionador y que se interesara por la actividad científica. La AsoVAC propuso entonces un modelo de liceo que llenara todas las expectativas, idea que quedó en el vacío.
El primer concurso de dibujos infantiles sobre motivos científicos y de la naturaleza, organizado en 1960 en el marco de la X Convención Anual, fue la primera vez que AsoVAC se vinculó con jóvenes estudiantes, educadores e institutos de educación básica (Editorial 1960). En mil 1961, Francisco De Venanzi creó la sección juvenil de la AsoVAC, que funcionó solamente con estudiantes universitarios y no alcanzó nunca a estudiantes de secundaria115.
En 1967,  la directiva de AsoVAC reunió a grupos de investigadores y docentes quienes consideraron que era de importancia fundamental la organización de actividades o reuniones científicas con jóvenes y estudiantes de educación media. Ese mismo año se puso en marcha un programa que entonces se llamó «Feria de la Ciencia>. En la promoción y organización de esta actividad tuvieron singular participación los profesores Luis Segundo Jordán y Mariluz Carrero. El nombre del festival juvenil de la ciencia (FJC) fue sugerido por el profesor Alonso Gamero, investigador, docente y decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela. El Consejo Directivo de AsoVAC  nombró una comisión asesora integrada por docentes e investigadores quienes establecieron las pautas de trabajo del FJC.
En 1968, la AsoVAC, con la cooperación del Ministerio de Educación, del IVIC, de la Universidad Central de Venezuela, del Instituto Pedagógico de Caracas y con financiamiento parcial de la Fundación Shell y la Fundación Ford,  organizó el Primer Festival Juvenil de la Ciencia, en el cual participaron Caracas, Valencia, Maracaibo y Mérida. A partir de esa fecha, los Festivales se han realizado sin interrupción, no sin padecer algunos inconvenientes en el transcurso de los años, debidos en gran parte a la falta de financiamiento.
En las fases iniciales, el programa se vinculó particularmente con el IVIC y con sus investigadores, así como también con el Ministerio de Educación, particularmente con supervisión especializada de ese ministerio en las áreas de química, biología, ciencias de la tierra y puericultura. Al frente de esta supervisión se encontraba la profesora Yolanda Carrero.
En 1989, se realizó en Panamá, bajo los auspicios de la UNESCO, la asociación Panameña para el Avance de la Ciencia y la Universidad de Panamá, un seminario regional para «promotores de centros de ciencia y actividades relacionadas>. Allí se acordó denominar a todas esta iniciativas como actividades científicas juveniles no formales, quedando así definido el FJC como un programa de educación no formal, creado y coordinado por AsoVAC y dirigido a estudiantes de la tercera etapa de la educación básica, de educación media diversificada y profesional que voluntariamente deseen participar.
En sus etapas iniciales, el festival era responsabilidad de las directivas de los capítulos de AsoVAC y existía un coordinador nacional. En el año 1979, se crearon las coordinaciones regionales. Desde hace varios años funciona la Comisión Nacional Coordinadora que sustituyó a la figura del coordinador nacional.
La nueva organización del festival permitió su crecimiento tanto en cantidad como en cobertura geográfica. Sin embargo, esto no repercutió en el mejoramiento de la calidad de los trabajos, la cual dependía más bien de los docentes asesores del Ministerio de Educación. A partir de 1975, el FJC se vinculó al Centro para el Mejoramiento de la Educación para la Ciencia (CENAMEC). El CENAMEC contribuyó con dos programas fundamentales: en primer lugar los talleres dirigidos a docentes y a estudiantes; se entrenó a los docentes para darle seguridad en su función asesora, así como también suministrarles información en las distintas actividades científicas juveniles. En segundo lugar los campamentos, que trataban más bien de proporcionarles al estudiante la metodología necesaria para realizar alguna actividad de investigación.
El FJC contribuye a que se detecten problemas de la región que puedan ser analizados a través de este programa. Los capítulos de AsoVAC organizan talleres, jornadas y otras actividades dirigidas a los estudiantes que participan en el FJC, el cual se realiza anualmente en tres etapas: local, regional y nacional.
El crecimiento numérico y la cobertura territorial del festival, así como las actividades necesarias para elevar su calidad, han generado costos crecientes que conducen a uno de a uno de los problemas principales: su financiamiento. Los recursos económicos con que el programa provienen  de AsoVAC, CONICIT (institución que casi desde el nacimiento del programa ha contribuido con él), Fundación Polar, FUNDAVAC, IBM, Petróleos de Venezuela y el Ministerio de Educación, entre los más importantes por su aporte de manera regular. En 1985, el FJC firmó un convenio con la Fundación Polar para financiar gran parte del programa durante tres años. Este financiamiento  contribuyó notablemente a darle estabilidad. Hay otras instituciones que también han contribuido de manera importante: Instituto Nacional de Hipódromos, algunas corporaciones de desarrollo regional, empresas e industrias públicas y privadas del área. Además no debemos dejar de nombrar a los miembros de la AsoVAC que con su contribución a la asociación colaboran con este programa. En los últimos años el FJC se ha enfrentado a crisis financieras que han puesto en peligro su financiamiento. En la búsqueda de una solución adecuada, los diferentes entes patrocinantes, con respaldo de la AsoVAC, han tomado la iniciativa de crear un fondo dotal que funcionaría como una Fundación que garantice los recursos necesarios para el programa.
En los últimos cinco años el FJC ha atendido en su etapa local de 36000 a 40000 estudiantes, con un número de trabajos  participantes que oscilan entre 12000 a 15000 en la etapa regional el programa ha atendido entre 1300 a 1500 estudiantes con un número de trabajos que oscilan entre 450 a 500 y en la etapa nacional 180 estudiantes presentaron 60 trabajos.
El FJC tiene funcionando 23 años ininterrumpidos y a pesar de las deficiencias financieras se ha logrado que participen en la etapa local más de 100000 estudiantes, en la etapa regional mas de 25000 y en la etapa nacional más de 3600. El FJC se lleva a cabo actualmente en 22 entidades federales y más de 10000 docentes de diferentes sectores participan en él116.
En relación a las características de los trabajos presentados se observa que el 69% son de tipo experimental, el 25% de tipo descriptivo y el 6% de tipo documental117.
Tomando en cuenta los últimos tres años, las áreas que se presentan en el FJC con más frecuencia son: biología y biomedicina 57%, ciencias básicas y tecnológicas 26% y ciencias sociales 17%.
Algunos estudiantes han representado a Venezuela en eventos científicos juveniles a nivel internacional, como por ejemplo, en Japón, Ecuador, Bolivia, Israel, Panamá y Venezuela; aunque muchas oportunidades se han perdido por la falta de financiamiento.
Cabe destacar que durante el período en que se ha realizado el FJC, se ha logrado incrementar el número de trabajos de los estudiantes de educación media; la participación de un mayor número de profesores  e investigadores en estas tareas y la creación de un mayor interés por la ciencia.
Se ha visto que en los últimos 10 años ha predominado la participación de estudiantes de la educación privada. Es importante resaltar que en esta última tendencia debería revertirse y que deberían  tomarse medidas para incrementar la participación de estudiantes procedentes de la educación pública.
Habría que evaluar con un estudio de seguimiento si la existencia del FJC ha incrementado la inclinación hacía la investigación científica entre los estudiantes como profesión y si ha propiciado habilidades y madurez mental en sus participantes.

Fondo Editorial Acta Científica Venezolana
La editorial desplegada por ACV para el año 1980, necesitaba expansión y reajuste debido al desarrollo mismo de la actividad de investigación científica nacional. En este sentido, se pensó que era adecuado establecer mayores estímulos  y apoyos a la actividad editorial  en el país. Se incluirían aquí los apoyos necesarios tanto para la revista  ACV como para la edición de libros de interés para diversas áreas. Se pensaba que era necesario colocar la actividad de difusión de la ciencia al mismo nivel del desarrollo alcanzado por la actividad de investigación.
Así se propuso la creación de un fondo de financiamiento para esta actividad: de un fondo editorial que operara a través de una fundación.
El proyecto se presentó por primera vez en el marco de la XXXI Convención Anual, en 1981. El fondo editorial es auspiciado por la AsoVAC, institución que tiene la mayoría de los representantes del consejo editorial. Como resultado se han editado más de 60 textos

La vigencia de AsoVAC
La actividad de la AsoVAC se ha desarrollado a lo largo de sus años de existencia, bajo la influencia de los procesos sociales y políticos ocurridos en nuestro país en particular y en el mundo en general. Debido a su creatividad y a sus acciones permanentemente ceñidas de seriedad, la asociación ha logrado alcanzar un gran prestigio.
Los objetivos trazados por la AsoVAC desde sus inicios en función de promover el desarrollo de la ciencia estuvieron destinados entre otras cosas, a institucionalizar la actividad científica en el país y tal como lo señala Ardila (1981) se destacan acciones como: lograr apoyo financiero para el fomento de la investigación científica en nuestro país, acciones para vincular esta actividad a las universidades, funciones para impulsar y apoyar su desarrollo en diversos institutos de investigación, acciones tendientes a vincular la ciencia con la educación media y con otros sectores para involucrarlos en el proceso de desarrollo científico.
Con la finalidad de que el trabajo de la asociación se hiciera cada vez más amplio y universal y para que sus postulados adquirieran cada vez más fuerza, fue necesario establecer el vínculo de esta organización nacional con comunidades científicas del mundo; esta idea fue desarrollada por sus fundadores  desde los mismos inicios de la asociación118.
La AsoVAC se afilió a la Asociación Interciencia desde el momento mismo de su creación en 1975. Interciencia agrupa a  las asociaciones para el avance de la ciencia de América y posee un órgano divulgativo, la revista Interciencia editada en Venezuela, la cual ha logrado obtener un buen impacto en el continente.
En 1989, AsoVAC atendió la convocatoria que motorizara un grupo de científicos ingleses con el objeto de discutir acciones concertadas de la comunidad científica y proponer la creación de una «Unión Internacional de Asociaciones para el Avance de la Ciencia>119. En una carta escrita a la AsoVAC por Lord Dainton, coordinador de esta reunión y de fecha 5 de diciembre de 1989, se explican claramente los objetivos de esta iniciativa.
La vigencia de asociaciones para el avance de la ciencia en países como el nuestro, es una necesidad. La falta de visión para el análisis del futuro que observamos en nuestros políticos, la falta de planificación y el desconocimiento de los beneficios que pueden proporcionar las actividades científicas y tecnológicas, hace necesaria la función formativa, guiadora y de liderazgo de estas asociaciones. La AsoVAC ha cumplido cabalmente esta función a través de los años; ha tenido un papel fundamental en la toma de decisiones en materia de política científica, ha sido fundamental y siempre oportuna  tal como corresponde a una institución solamente comprometida con sus principios de promoción y difusión de la ciencia en el país.
La AsoVAC, con su representación en el Consejo Superior del CONICIT y en otras instituciones y por su carácter multidisciplinario transmite la opinión de los científicos sobre problemas diversos.
En la década de los ochenta, período de aguda crisis fiscal en el país, con evidente repercusión en el sector de ciencia  y tecnología, AsoVAC propició una serie de claras y determinantes denuncias120, que seguidamente han incidido, entre otras cosas, en las recientes tomas de decisiones que han permitido mejoras en la actividad científica y tecnología nacional. Hemos observado en los años 1990 y 1991 aumento del presupuesto del CONICIT y la instalación del Programa de Promoción al Investigador, hechos positivos en su crecimiento.
Aún cuando AsoVAC continúa ejerciendo la actividad de estímulo y apoyo para el desarrollo de la ciencia venezolana, las necesidades actuales de nuestra comunidad científica exigen que se promuevan dentro de la asociación transformaciones que le permitan no sólo hacerse más atractiva para la comunidad científica del país, sino que su contribución sea determinante para que esta misma comunidad científica desarrolle los cambios necesarios para sobrevivir  y progresar.
Existe actualmente la necesidad de un liderazgo en la comunidad científica  que exprese las necesidades de sus miembros, que vele por sus intereses y que evidencie el papel de la actividad científica y tecnológica, papel que la AsoVAC en conjunto con otras asociaciones y sociedades científicas debe cumplir en los próximos años. Además, la AsoVAC junto con las otras organizaciones que reúnen a los científicos del país debe trabajar promoviendo la organización, el crecimiento y la modernización de nuestra comunidad científica presentando a su vez labores de asesoría al Estado con el objeto de elaborar un plan nacional de ciencia y tecnología121.
Sin la existencia de la AsoVAC, sin el conocimiento de la historia de esta asociación, no podría comprenderse la historia y el desarrollo de la ciencia venezolana.
Sin embargo, en los próximos años se le exigirá más a la AsoVAC, institución que tiene todavía pendiente una difícil tarea que a través de sus líderes capaces y con buena formación académica debe hacer cumplir.

82. Bernal, 1964.
83. Ardila, 1981.
84. Editorial, 1950 a.
85. García Arocha, 1960.
86. Peña, 1951.
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88. Editorialll 1953 b.
89. Torres, 1978
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98. Editorial, 1954 a.
99. Editorial, 1955.
100. Nazoa, 1955.
101. Carbonell, 1957.
102. Editoriales 1958 by 1959.
103. Editorial, 1959
104. Gabaldón, 1959.
105. Arends 1960; Editorial 1960.
106. Editorial 1953 a.
107. Rodríguez Lemoine, 1981.
108. Idem, ibídem.
109. Informes Finales Convenciones Anuales
1982, 1983, 1984, 1985, 1987, 1988,
1989 y 1990; González, 1990
110. Díaz Polanco y col. 1991.
111. Medina E., 1969.
112. Viana Di Prisco, 1991.
113. Gaillard, 1989.
114. Rodríguez Lemoine, 1989.
115. De Venanzi, 1961.
116. Carrero Y. Comunicación personal.
117. Idem, ibídem.
118. De Venanzi, 1975.
119. Di Prisco, 1990.
120. Urbina, 1985 a y b; Di Prisco, 1986; CDN,
1986; Di Prisco, 1987; Di Prisco y col.,
1987; Arocha-Piñango y col., 1990.
121. García Sucre y Marcano, 1990.


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*Publicado en Cuadernos Lagoven “La Ciencia en Venezuela: Pasado, Presente y Futuro, Editorial Arte, S.A., 1992 páginas 35-49, ISBN 980-259-470-9